El Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (Cecova) ha mantenido una reunión con la jefa del Servicio de Desarrollo de Competencias de Enfermería de la Comunidad Valenciana, Ángela Garrido, en la que se han trasladado las principales inquietudes y problemas que viven a diario las enfermeras de la región.
Durante el encuentro, la directiva del Cecova –compuesta por su presidente, Juan José Tirado; su vicepresidente, Francisco Pareja: y su secretario, José Antonio Ávila- ha subrayado la necesidad urgente de derogar el anacrónico Estatuto de 1973 que, pese a haber quedado superado por la Ley 55/2003, ha continuado vigente de forma transitoria y ha generado inseguridad jurídica y disfunciones en el sistema sanitario.
El presidente del Cecova, Juan José Tirado, ha afirmado que “hemos reivindicado que se dé un paso definitivo hacia la dignificación de nuestra profesión y hacia el reconocimiento real de nuestras competencias, porque ya no se puede seguir trabajando bajo un marco legal que nos reduce a simples asistentes del médico”.
Por su parte, el vicepresidente del Cecova, Francisco Pareja, ha destacado que “hemos constatado que la permanencia del Estatuto de 1973 ha limitado el ejercicio profesional y ha afectado directamente a la calidad asistencial, por lo que hemos reclamado que se impulse una regulación adaptada a la realidad actual de la Enfermería”.
El secretario del Cecova, José Antonio Ávila, ha añadido que “hemos insistido en que la formación y la práctica de las enfermeras necesitan un respaldo legislativo claro, que evite dudas en la gestión diaria de los cuidados y garantice los derechos tanto de los profesionales como de los pacientes”.
En la reunión, Ángela Garrido ha escuchado con atención las demandas y ha confirmado que la Consejería de Sanidad ha iniciado un estudio sobre la situación legal, recordando que la derogación del Estatuto requiere una iniciativa legislativa y un proceso parlamentario completo.
El Cecova ha celebrado la predisposición mostrada por la Consejería, aunque ha advertido de que el tiempo transcurrido desde la aprobación de la Ley 55/2003 ha sido excesivo y ha prolongado una situación que ha perjudicado a las enfermeras durante más de dos décadas.