La desinformación en salud se ha convertido en uno de los grandes retos de la sociedad en la actualidad. Los contenidos en redes sociales, la rapidez con la que se filtra y viaja la información, la facilidad para compartir contenidos y la aparición de mensajes e informaciones que aparecen a golpe de click sin un respaldo científico está haciendo que cada vez sea más complicado discernir entre conocimiento fiable y bulos. Si esto además del influir en el plano social, llega al sanitario, las consecuencias pueden ir mucho más allá de una simple confusión. Estamos hablando de decisiones erróneas sobre tratamientos, hábitos de vida, miedo, desconfianza o incluso a poner en riesgo nuestra propia salud. Por ello, contar con profesionales sanitarios con la capacidad de comunicar de forma clara, rigurosa y accesible resulta esencial en un momento social en el que la desinformación ha inundado nuestras vidas.
Así, la Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+I) del Consejo General de Enfermería (CGE) ha evaluado por primera vez el alcance de sus actividades de divulgación y comunicación de resultados. El estudio concluye que combinar contenidos de interés social, formatos audiovisuales y notas de prensa mejora la visibilidad del conocimiento enfermero y además suponen un impulso para combatir los bulos y la desinformación sanitaria.
La investigación, recogida en un artículo publicado en la Revista Española de Comunicación en Salud por Héctor Nafría Soria, Guadalupe Fontán Vinagre, enfermero y coordinadora del Instituto de Investigación Enfermera del CGE y Pedro José Satústegui-Dordá, profesor vinculado a la Universidad de Zaragoza, parte de un problema cada vez más relevante: la circulación de información falsa o engañosa sobre salud puede dificultar que la ciudadanía tome decisiones informadas y generar desconfianza hacia las instituciones y los profesionales sanitarios. Frente a este escenario, las UCC+I actúan como puentes entre la investigación y la sociedad, acercando el conocimiento científico de una manera clara, rigurosa y accesible.
«El trabajo analizó las actividades realizadas durante los primeros siete meses de funcionamiento de la UCC+I, entre enero y julio de 2025. Para ello, se llevó a cabo un estudio descriptivo, observacional y transversal que incluyó todas las piezas desarrolladas en las líneas de comunicación de resultados y divulgación científica. Se estudiaron indicadores como las visitas a las noticias, las descargas de documentos, las visualizaciones e interacciones en redes sociales y la repercusión alcanzada en medios de comunicación. Durante ese periodo se difundieron 23 comunicaciones de resultados y 36 piezas de divulgación científica. Cerca de la mitad de las comunicaciones procedían de investigaciones desarrolladas por el Instituto Español de Investigación Enfermera, mientras que el resto correspondían a investigaciones externas y otros contenidos divulgativos», expresa Héctor Nafría, enfermero y divulgador científico de la UCC+I del CGE.
Además, los ocho documentos científicos y técnicos asociados a estas comunicaciones superaron conjuntamente las 54.000 descargas, con una media de 6.833 descargas por documento. Entre los materiales más consultados se encontraron guías relacionadas con el embarazo, el dolor neuropático y la vacunación de las personas adultas.
Combinación de formatos
El estudio también pone de manifiesto la importancia de acompañar la información escrita con otros formatos. Las publicaciones que incorporaron vídeos registraron un mayor número de visitas que aquellas difundidas únicamente mediante texto. Además, las ocho notas de prensa emitidas fueron las únicas comunicaciones que consiguieron repercusión en medios externos.
«En la línea de divulgación destacó el proyecto audiovisual “Cuídate con tu enfermera”, cuyos vídeos alcanzaron una media cercana a las 2.900 visualizaciones en YouTube. Las adaptaciones publicadas en Instagram superaron, de media, las 6.200 visualizaciones por contenido y registraron una mayor interacción por parte del público. Los resultados muestran que la comunicación científica alcanza una mayor eficacia cuando combina tres elementos: temas de interés para la población, formatos audiovisuales adaptados a las redes sociales y una estrategia institucional de difusión a través de notas de prensa», sigue el enfermero.
El estudio deja clara una cosa: divulgar no consiste únicamente en producir actividades y contenidos. «Es necesario evaluar su alcance, analizar sus resultados e identificar qué formatos permiten llegar mejor a la ciudadanía. La incorporación de indicadores periódicos puede ayudar a construir modelos de divulgación más sostenibles, participativos y basados en la evidencia. Las UCC+I no son solo un espacio de divulgación y transferencia del conocimiento enfermero, sino también una estructura que investiga en comunicación en salud y contribuye activamente a combatir la desinformación«, concluye Nafría.