La muerte perinatal afecta enormemente a las madres y padres que tienen que enfrentarse a una pérdida así. Por este motivo, uno de los principales objetivos de todos los hospitales es humanizar lo máximo posible el duelo de las familias y conseguir un ambiente seguro para la despedida. Conscientes de esta situación y comprometidos con ello, el Hospital de Fuenlabrada, en Madrid, ha incorporado al Área de la Mujer una cuna fría para facilitar a las familias el duelo perinatal.

“La demanda de poder pasar más tiempo con el bebé fallecido ha sido siempre prioritaria en este hospital y con esta cuna podrán hacerlo tanto los padres como la familia en una habitación confortable y lo más íntima posible”, explica Lorena García, matrona del Hospital de Fuenlabrada (Madrid).

El dispositivo está compuesto por una unidad de enfriamiento que se une a la cuna dándole a los padres el tiempo que necesiten para despedirse con calma y en un entorno privado. Tener este nuevo dispositivo ha sido posible gracias a la donación de la asociación “El legado de Olivier”, una organización solidaria creada por Natalie y Manuel, quienes perdieron a su hijo Oliver en noviembre del 2020 y no contaron con el tiempo suficiente para despedirse de él; y al apoyo económico de Sienna Elizabeth Rose Legacy, otra organización sin ánimo de lucro impulsada por otra de estas familias.

Máximo tiempo posible

“La función principal de esta cuna es que los papás estén el máximo tiempo posible o el tiempo que ellos consideren velando a su bebé”, comenta la matrona.

Esta cuna fría se incorpora a todas las demás acciones que se realizan para humanizar este duelo como identificar con una mariposa azul las habitaciones para que todo el personal sepa quién está dentro, así como ofrecer a los familiares una caja de recuerdos.

“La atención a estas familias parte de un equipo multidisciplinar, siempre dejamos tiempo a estas familias para que acepten esta dura noticia y les damos tiempo para que sean ellos quienes lideren este proceso y quienes marquen los tiempos. Ofrecemos una habitación lo más íntima posible y si lo quieren, le damos una caja de recuerdos en la que guaramos tanto pulsera identificativa como algún mechón de pelo, huellas o fotografías, algo que facilita el duelo de una forma más fisiológica”, destaca García.