Faltan horas para que España viva su primer eclipse total del siglo. El despliegue y la implicación con este fenómeno en toda la Península está siendo total, sin embargo, conviene recordar los errores que debes evitar para poder disfrutar de esta experiencia irrepetible sin riesgos, especialmente para tu salud ocular.

La observación de este fenómeno, que tendrá lugar hoy 12 de agosto en diferentes puntos de España, será fascinante, pero la seguridad visual es un factor crítico que preocupa a los expertos, y la diferencia entre un recuerdo insuperable y una lesión irreversible: la retinopatía solar.

Por ello, las enfermeras recuerdan: lo más importante para observar un eclipse es saber que no se puede mirar el sol directamente y que no existen métodos seguros caseros. Estos son los cinco errores en los que no debes caer:

  • Evita por completo las radiografías, los cristales de soldador, los CDs y muy especialmente las gafas de sol convencionales, ya que no protegen de la radiación ultravioleta ni infrarroja.
  • No uses aquellas gafas que aparentemente están diseñadas para la observación de estos fenómenos si no llevan impreso la norma ISO 12312-2. Verifica que el marcado está impreso en la propia gafa y que no es una pegatina. No dejes que te engañen.
  • Si al realizar una prueba ambiental ves algo más allá que la silueta del sol, esas gafas no son aptas para la observación de este fenómeno. Comprueba tus lentes antes de salir de casa.
  • Cuidado con el «efecto lupa» en dispositivos ópticos. No caigas en el error de mirar el eclipse a través de prismáticos, telecopios o cámaras, ya que es igual de perjudicial. Estos dispositivos concentran la radiación actuando como una lupa que quemará instantáneamente el filtro de la gafa y el propio ojo.
  • Y, por último, si tras el visionado presentas algún síntoma o anomalía en tu visión acude inmediatamente a un centro sanitario. No caigas en el error de frotarte los ojos o aplicar gotas que no estén prescritas por un profesional sanitario.

Las enfermeras insisten, «los daños pueden ocurrir con exposiciones muy cortas. La gravedad dependerá de la duración de la exposición y la intensidad de la radiación en el momento de la observación. La llegada de estos fenómenos es una oportunidad científica histórica, pero hay que experimentarla desde la responsabilidad. Como enfermeras tenemos la obligación de alertar de los potenciales riesgos para así prevenir daños irreversibles en la salud visual de la población. Es vital entender que no existe un tratamiento específico que repare el daño una vez producido. La prevención es la única cura«, explican desde el Consejo General de Enfermería (CGE).