Cada vez son más las personas que sustituyen el azúcar por los edulcorantes. Endulzan sin aportar azúcar pero no queda claro que sean una alterntiva saludable. Por ello, varias enfermeras expertas en nutrición de la Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética (Adenyd) abordan este tema en la sección “Entre el plato y el cuidado” de la Unidad de Cultura Científica del Instituto Español de Investigación del Consejo General de Enfermería.
Los edulcorantes están presentes en refrescos «light», yogures, chicles, postres, productos «sin azúcar» e incluso alimentos que muchas veces pasan desapercibidos. Existen distintos tipos -aspartamo, sacarina, sucralosa o estevia- pero todos comparten la misma función aportar dulzor. «Los adulcorantes son de los aditivos alimentarios más estudiados del mundo. La evidencia actual indica que pueden ayudar a reducir el consumo de azúcar, especialmente en personas con diabetes o que necesitan disminuir la ingesta calórica», explican las enfermeras. «Algunos estudios sugieren beneficios en control del consumo de azúcar, prevención de caries y reducción de calorías. Sin embargo, su efecto sobre el peso corporal y la salud metabólica a largo plazo sigue generando debate. Algunas investigaciones estudian si podrían influir en el apetito, la sensación de saciedad, la microbiota intestinal y/o la regulación de la glucosa. Pero, por ahora nohay pruebas sólidas de que los edulcorantes autorizados sean perjudiciales cuando se conumen dentro de las cantidades recomendadas», prosiguen.
Desde enfermería recuerdan que el objetivo no debería ser solo cambiar azúcar por edulcorantes, sino acostumbrar progresivamente el paladar a sabores menos dulces. «La clave sigue siendo una alimentación equilibrada, rica en alimentos y poco procesados».