El tratamiento de cáncer ha evolucionado notablemente en los últimos años, “especialmente en esta última década donde ha cambiado más que en las tres anteriores”, resaltó Ana Soria, enfermera del Hospital de Día Oncológico de Fuenlabrada (Madrid) durante la mesa “Diversos tratamientos en el paciente oncológico y sus efectos secundarios” que se celebró en la Jornada de Homenaje a la Enfermería de La razón. Según Soria, lo que ha cambiado el paradigma es la inmunoterapia oncológica. “Los inhibidores de puntos de control inmunitario han logrado ‘tasas de supervivencia y de curación’ nunca vistas en tumores como el melanoma o el cáncer de pulmón”, expuso. Para ello, las enfermeras deben estar actualizadas en los nuevos tratamientos y protocolos, “estos tratamientos tienen toxicidades peligrosas y hay que saber manejarlas”, subrayó.
Competencias homogéneas
Lola Pérez, supervisora del Hospital de Día de Oncología Médica del Hospital 12 de Octubre de Madrid, moderó la mesa haciendo hincapié en la especialización de una enfermería oncológica, con competencias homogéneas, capaces de manejar toxicidades complejas y acompañar a pacientes cada vez más diversos.

Durante la mesa se abordó la figura de la Enfermera de Práctica Avanzada (EPA), un valor añadido para el paciente y para todas las instituciones sanitarias. “Es el complemento que se necesita en todas esas terapias. Gracias a su formación son capaces de liderar unos cuidados individualizados y una atención integral del paciente”, argumentó Gema González, vicepresidenta de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica.
Los procesos oncológicos son cada vez más largos y necesitan de un referente que sirva de enlace para el resto de los profesionales. “La EPA es capaz de disminuir la visita a urgencias y los costes sanitarios. El paciente que es tratado por esta enfermera define la atención de calidad, porque el tiempo que pasa con ella le ayuda en la toma de decisiones y da respuesta para todo lo que va padeciendo en su enfermedad”, afirmó González. Sin embargo, la vicepresidenta de la Seeo denunció que existan 17 modelos distintos de EPA en nuestro país, ya que esto se traduce en barreras y dificultades que afectan a la atención.
Oncología pediátrica
En Pediatría el cáncer se considera como una enfermedad rara. “Por eso, desde las unidades de Pediatría impulsamos esa necesidad de que cada día haya más ensayos clínicos en estas edades y que las enfermeras sean conocedoras de todo esto ya que tenemos que cuidar con evidencia”, explicó Julia Ruiz, supervisora de Oncología del Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid.
En el caso de los niños es importante acompañarlos durante todo su crecimiento, ya que a medida que pasa el tiempo el niño o adolescente puede tener secuelas. “Observamos, además, a nivel psicosocial problemas de integración de nuevo a la vida escolar. Con lo cual, debemos estar muy pendientes y en esto la EPA también tiene un rol muy importante. No obstante, uno de los grandes desafíos es la transición a la atención adulta. Necesitamos alianzas con centros de adultos que tengan una visión global, porque hemos visto pacientes que, al pasar a otros dispositivos, dejan de ser controlados”, alertó Ruiz.
Por su parte, Nerea Elizondo, enfermera de la Clínica Universidad de Navarra, denunció que los largos supervivientes, a pesar de ser más de 30 millones, sigue siendo un grupo invisible: “Son pacientes con comorbilidades asociadas a sus tratamientos y no sabemos bien donde están ubicados en el sistema sanitarios. Durante cinco años hacemos un seguimiento continuo pero una vez pasan a Atención Primaria no hay una atención específica. Es importante diseñar planes de seguimiento para estos pacientes y sus familias y diseñar modelos compartidos con Primaria, incluso formatos de teleasistencia.