Coincidiendo con el cierre de la cumbre del G7 en Évian (Francia), una delegación del Consejo Internacional de Enfermeras se ha desplazado hasta el lago Lemán para pedir a los líderes mundiales que protejan a los profesionales sanitarios de todo el mundo en contextos de conflicto, crisis y emergencias de salud. El CIE ha realizado esta petición tras la publicación del último informe de la Coalición para la Protección de la Salud en Conflictos (SHCC), que ha documentado 2.546 ataques contra la atención sanitaria solo en 2025.
Así, en una carta remitida por el presidente del organismo que representa a los 30 millones de enfermeras de todo el mundo, el español José Luis Cobos, ha instado a los líderes del G7 a poner fin a los ataques y a hacer cumplir plenamente el Derecho Internacional Humanitario, a garantizar condiciones de trabajo seguras y equipos de protección adecuados para todo el personal sanitario, y a invertir en enfermeras como base de la seguridad sanitaria mundial.
Para Cobos, “proteger e invertir en enfermeras, el personal sanitario más numeroso del mundo y una profesión mayoritariamente femenina, no es solo una cuestión de salud: es una cuestión humanitaria, una cuestión de igualdad de género, una cuestión de seguridad mundial, una cuestión económica y una prueba moral del liderazgo mundial”, ha destacado en su misiva.
“Ya sea en situaciones de conflicto o respondiendo a epidemias y emergencias, las enfermeras defienden los derechos humanos y protegen a los más vulnerables, mantienen en funcionamiento los sistemas de salud y ayudan a las sociedades a sanar, reconstruirse y recuperarse”, detalla el presidente del Cie. Y, sin embargo, “vemos cada día las devastadoras consecuencias cuando a las enfermeras se les niega la protección, el apoyo, el equipo de protección y las condiciones de seguridad que tan urgentemente necesitan y merecen, y cuando los ataques contra la atención de salud continúan con impunidad y falta de rendición de cuentas”.
115.000 sanitarios fallecidos en pandemia
De hecho, para reforzar este mensaje se han concentrado a orillas del lago Lemán, justo al otro lado del cual se reunía el G7. Hasta allí han llevado un retrato compuesto por los rostros de las enfermeras que perdieron la vida a causa de la COVID-19. Durante la pandemia se estima que al menos 115.000 profesionales sanitarios perdieron la vida. “Un crudo recordatorio de las devastadoras consecuencias de no proteger a quienes cuidan de los demás”, señala el CIE en su comunicado.
Como ha señalado Howard Catton, director general del CIE a orillas de lago Leman, “Cada rostro de la imagen representa a una compañera que murió trágicamente mientras cuidaba de otros. Estamos aquí no solo para recordarlas y mostrar nuestra solidaridad con todas las compañeras que se encuentran en situaciones de emergencia sanitaria y conflictos, sino para exigir protección urgente”.
Para el CIE, “sin una acción urgente, esta misma foto podría volver a llenarse con los rostros de enfermeras asesinadas, heridas, secuestradas y detenidas en los conflictos actuales, o que enferman a causa de las enfermedades que tratan arriesgando sus propias vidas. El personal de enfermería se está quedando desprotegido e incluso es blanco de ataques deliberados mientras cumple con su deber ético de cuidar a todos en entornos que van desde zonas de guerra hasta emergencias sanitarias como el ébola”, ha incidido Catton.
“Nuestro mensaje a los líderes al otro lado del lago es sencillo: actúen ahora para proteger a quienes dedican su vida a proteger a los demás. Pongan fin a las violaciones del Derecho Internacional Humanitario y garanticen el EPI adecuado y la seguridad de las enfermeras. No podemos permitir que esta imagen se repita”, concluye el CIE.