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Un Comentario

  1. 1

    Isidoro Jiménez Rodríguez

    IDONEIDAD DE LOS MÉDICOS PARA CARGOS PÚBLICOS.
    Si ya anteriormente a la presente pandemia, un servidor viene exponiendo las limitaciones e incompetencia de muchos de los médicos que dirigen y administran nuestra sanidad, ahora tal opinión resulta incuestionable y justificada.
    Mantener a tanto impresentable galeno al frente de muchas de las áreas y servicios asistenciales, supone una falta de criterios y de seriedad por parte de nuestros políticos. Tal situación supone un riesgo para que se lleve a cabo una atención sanitaria adecuada y guiada a los fines recogidos en nuestra legislación.
    En el caso descrito en la información precedente vemos, una vez más, como el autoritarismo y la falta de respeto mostrada por parte de un médico quedan impunes.
    Y observamos como las enfermeras y enfermeros, con las políticas de moderación y buenas formas que adoptan quien se supone que las representan, reciben un trato irrespetuso e indigno.
    No se trata de un caso aislado tal falta de consideración hacia el principal colectivo sanitario, como es la Enfermería. Y en mi modesta opinión, tales actuaciones reprochables e inmorales, podrían deberse al grado de profesionalidad y entrega de las enfermeras y enfermeros, tan distantes de los mostrados por otros sanitarios. Tal madurez, sentido común y efectividad, se están poniendo de relieve en la presente pandemia. Y ello pone nerviosos a muchos incompetentes que, se supone, están al frente de las distintas áreas asistenciales.
    Mala cosa es la envidia. Cuanta inmoralidad y mezquindad encierran quienes se dedican a ocultar e ignorar la labor de la Enfermería.
    Por lo demás, de la falta de medios e insalubres condiciones de trabajo en las que las enfermeras se ven obligadas a desarrollar su trascendente labor clínica, el aludido gerente del SAS, junto a otros muchos galenos que ocupan cargos directivos o administrativos en nuestra sanidad, tendrán que rendir cuentas ante los órganos judiciales. Al menos, es lo que se supone que debe suceder en un estado de derecho como el nuestro.

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