En 2024, en España, las estadísticas revelan que el 98% de las futuras madres tenían en sus planes amamantar, sin embargo un 40% abandonan antes de los seis meses. Muchas de ellas acuden a internet para informarse, haciendo casos a bulos o consumiendo fake news, lo que les lleva a desestimar esta práctica cuando son madres. Coincidiendo con la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología o matrona desmonta los mitos en torno a esta práctica y resuelve dudas sobre las principales cuestiones que se plantean las madres a la hora de dar el pecho.
«Muchas piensan que su leche puede no ser alimento suficiente. Nada más lejos de la realidad. La producción de leche en el cuerpo de la madre está constantemente adaptándose a las necesidades de su bebé, según el momento del día, la estación del año, la edad de tu bebé e incluso determinadas circunstancias específicas, como puede ser una enfermedad o un sobreesfuerzo. Por lo que la leche de cada mamá siempre será la que su bebé necesita», explica Lina Marcela Molano, matrona.
Otra de las informaciones que circulan en torno a la lactancia materna es el estilo de vida y cómo este puede afectar a la lactancia. «Los mecanismos de producción de la leche no dependen solamente del estado nutricional, físico o de salud de la madre. El cuerpo de la madre trabajará intensamente, buscando producir leche de la más alta calidad. Para ello usará todas las reservas adquiridas durante el embarazo. Por lo tanto, un estilo de alimentación y vida poco saludable, pueden afectar la composición y calidad de la leche materna y aumentar el riesgo de dificultades en la lactancia. Factores como la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol, una dieta pobre en nutrientes y ciertas condiciones metabólicas se asocian con menor probabilidad de iniciar y mantener la lactancia exclusiva, así como con una menor duración de la lactancia», sigue.
Otras madres también piensan que la lactancia siempre es fácil, sin embargo, requiere de un entrenamiento entre la madre y el bebé. «Con el que tanto la madre como el bebé adquieren y perfeccionan habilidades, que harán de la lactancia materna un acto cotidiano. Además, es importante recordar la necesidad constante de los recién nacidos de mamar, a causa del pequeño tamaño de su estómago, por lo que la madre pasará muchas horas dando el pecho», asegura.
Sin embargo, otras piensan que esta práctica siempre duele. «La succión de tu bebé puede generar una sensación molesta en el pecho. Sin embargo, no deberías experimentar dolor. El dolor será en la mayoría de las veces, la consecuencia de que no estéis realizando correctamente la técnica. Una vez perfeccionada la técnica, el dolor debería desaparecer».
Por último, otro de los bulos que esta matrona quiere desmentir es que amamantar hace que el pecho pierda firmeza. «Amamantar no causa que los pechos pierdan firmeza. La evidencia disponible indica que los principales factores asociados con la pérdida de firmeza son el número de embarazos, la edad materna, el índice de masa corporal, el tamaño mamario previo y el tabaquismo, pero no la lactancia en sí misma. Estudios han demostrado que los cambios en la forma o firmeza de los senos es similar en mujeres que amamantaron y en las que no lo hicieron, y que la lactancia no es un factor de riesgo independiente para la firmeza mamaria. La firmeza del pecho depende de la elasticidad de las células de tu piel. Tu pecho aumentará de tamaño al llenarse de leche y al no volver a llenarse tras el fin de la lactancia, las células de la piel se habrán estirado en numerosas ocasiones. Cuando la elasticidad de las células de tu piel es escasa, estas se rompen y el tejido no vuelve a su sitio. Recuerda: toma omega 3 en tu dieta, agua suficiente e hidratación externa«, concluye la matrona.