El empleo de sujeciones mecánicas en los ingresos psiquiátricos siempre ha estado en entredicho. A pesar de que cada vez existen más evidencias de los pocos beneficios de su uso, estas medidas de contención se siguen empleando en el ámbito sanitario, limitando la capacidad de decisión de los propios pacientes.
Con el objetivo de detectar qué factores o características sociodemográficas y clínicas también se asocian más al uso de contenciones mecánicas (CM) en entornos hospitalarios psiquiátricos, un grupo de investigadores del departamento de Enfermería de la Universidad Católica de Valencia y de la Universidad Jaume I de Castellón, liderado por Isabel Almodóvar, enfermera y presidenta del Colegio de Enfermería de Castellón y Montserrat Cañabate, del departamento de Salud Mental del Hospital Clínico Universitario de Valencia, ha puesto en marcha el estudio «Relación de las características sociodemográficas y clínicas con la contención mecánica utilizada en un hospital psiquiátrico de España». Una investigación que pretende detectar los factores predictivos y perfiles concretos de los pacientes para diseñar intervenciones personalizadas que les permitan reducir el uso de las sujeciones físicas en pacientes psiquiátricos.
Evaluar las características sociodemográficas de estos pacientes ofrece una información de gran utilidad a las enfermeras y diferentes profesionales sanitarios, pues les ayuda a identificar qué pacientes tienen especial necesidad de uso de las restricciones mecánicas, contribuyendo así a la reducción en su uso donde se considera innecesario, y a un uso más responsable y personalizado en determinados casos.
«Las medidas coercitivas se han aplicado en el ámbito de la salud mental a lo largo de la historia, sin ningún beneficio para estos pacientes. Existen estudios que relacionan algunas variables con las medidas de restricción (MR) en entornos psiquiátricos, pero hemos podido encontrar variables capaces de predecir estas medidas de restricción, como el ingreso involuntario, el uso previo de MR, la presencia de síntomas psicóticos positivos y el consumo de cafeína. Los hallazgos de este estudio permiten la reducción de las MR en unidades psiquiátricas. Las características sociodemográficas y clínicas relacionadas con la MR ayudarán a los profesionales a identificar cuándo ingresa un paciente para implementar intervenciones específicas dirigidas a prevenir el uso de MR durante el ingreso. Este es el primer estudio que indica una relación entre el consumo de cafeína y el uso de MR. Serán necesarios más estudios para verificar si la suplementación controlada con cafeína durante el ingreso en unidades psiquiátricas podría convertirse en una estrategia adicional que contribuya a prevenir la aplicación de MR, específicamente en personas que consumen café o bebidas con cafeína a diario», explican los investigadores en su publicación.
El consumo de cafeína controlada, una estrategia adicional para prevenir su uso
El estudio, en el que se han analizado 91 casos de personas con problemas de salud mental ingresadas en dos hospitales públicos de la Comunidad Valenciana, ha empleado cuestionarios y escalas clínicas que ayudan a evaluar aspectos como el nivel de conciencia sobre la enfermedad, la presencia de alucinaciones o ideas delirantes y el grado de impulsividad o el nivel de ansiedad para extraer los factores predictivos más relacionados con la aplicación de las medidas de restricción físicas.
«Los resultados obtenidos indicaron que los pacientes con mayor probabilidad de ser sometidos a restricción mecánica eran personas más jóvenes, con menor conciencia de sus síntomas y enfermedad, con ingresos previos en un hospital psiquiátrico y conviviendo con sus padres o familiares. Además, el ingreso involuntario, la aplicación previa de restricciones mecánicas, la presentación de síntomas psicóticos más positivos y el consumo habitual de cafeína predijeron el uso de restricciones mecánicas», concluyen los investigadores en su estudio.
Esta investigación ofrece una oportunidad de actuación en las primeras fases de ingreso de los pacientes psiquiátricos y sugiere la puesta en marcha de programas de detección precoz y estrategias alternativas para reducir el uso de estas medidas coercitivas que cada día están más en desuso.