El pasado mes de junio ha sido el más letal de los últimos diez años por ahogamientos en España. Un total de 73 personas perdían la vida por ahogamiento no intencional en diferentes espacios acuáticos en España, lo que supone una muerte por ahogamiento cada 10 horas, tal y como indica el Informe Nacional de Ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (Rfess). Este no es el único dato alarmante. En los primeros seis meses del 2025 se han registrado 211 fallecimientos. El peor inicio de año desde que se elaboran registros por ahogamiento y las vacaciones de verano solo acaba de comenzar para muchos españoles.

España cuenta con las condiciones perfectas para el ocio acuático. Más de 8.000 kilómetros de costa, 3.000 playas, 172.000 kilómetros de ríos y pantanos… Sin embargo, aunque estos planes son ideales para esta época del año y suponen un método refrescante ante las altas temperaturas, no están exentos de riesgos que pueden acabar con muchas vidas. «Los ahogamientos pueden ocurrir en segundos y muchas veces se podrían haber evitado. Por cada persona fallecida, se estima que de tres a cinco más reciben atención urgente, con secuelas que pueden ser graves o incluso permanentes», explica Héctor Nafría, divulgador científico en la Unidad de Cultura Científica (UCC+I) del CGE.

Factores de riesgo

Pro su labor en educación y prevención para la salud, las enfermeras se posicionan como las profesionales sanitarias idóneas para alertar a la población sobre los riesgos que pueden existir en espacios acuáticos, cómo prevenir ahogamientos y las recomendaciones básicas para tener unas vacaciones seguras y satisfactorias. «La prevención es la mejor medicina. Las situaciones más peligrosas que debemos evitar en espacio acuáticos son la falta de supervisión en menores o el uso del móvil mientras se vigila a estos, baños con bandera roja; consumo de alcohol antes o durante el baño; saltar desde alturas o zonas desconocidas; el uso de embarcaciones sin formación o la confianza excesiva en flotadores o manguitos. Hay que recordar además que no todo el mundo sabe nadar bien, aunque lo parezca. La confianza mal gestionada en el agua, puede costarte la vida», sigue Nafría.

¿Qué hacer ante un ahogamiento?

Tal y como indican las enfermeras, ante un ahogamiento la clave es una actuación rápida, segura y organizada. Eso puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Estos son los pasos que debes seguir si te enfrentas a una situación de este tipo. Así, nos lo cuentan Cristina Pérez, supervisora de Urgencias Generales del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y Sandra Caloca, enfermera del 061, ambas en Cantabria.

  1. Asegura tu seguridad y la del entorno: antes de intervenir, valora si el lugar es seguro. No te lances al agua si no sabes nadar o si el rescate supone un riesgo para ti.
  2. Pide ayuda al 112 inmediatamente: llama tú o solicita a otra persona que lo haga mientras atiendes a la víctima. Informa de la situación con claridad.
  3. Saca a la persona del agua con precaución: mantén despejada su nariz y boca, y si es posible, utiliza objetos como una cuerda, palo o flotador para acercarle sin meterte en el agua.
  4. Comprueba si responde a estímulos: acércate y observa si responde a sonidos, al tacto o al dolor.
  5. Evalúa conciencia y respiración.
  6. Si no respira, inicia reanimación cardiopulmonar (RCP) básica.

En ahogamientos, la ventilación boca a boca es vital porque la principal causa es la falta de oxígeno (hipoxia).

  1. Evita la hipotermia: retira la ropa mojada y cubre a la persona con mantas o ropa seca.
  2. Traslada a la víctima a un centro médico, incluso si se ha recuperado, para evitar complicaciones posteriores.

Recomendaciones

A su vez, estas enfermeras destacan determinadas recomendaciones a tener en cuenta ante la presencia de un ahogamiento:

  • Anota la hora del suceso, el tiempo en el agua y las maniobras realizadas.
  • Evalúa el riesgo de aspiración de agua.
  • Si eres personal sanitario, informa a los acompañantes sobre lo ocurrido y posibles complicaciones.
  • Nunca dejes solos a menores o personas mayores cerca del agua.
  • Bañaos siempre que sea posible en lugares vigilados y señalizados.
  • Si sientes malestar o fatiga, sal del agua.
  • Asegura el cierre perimetral en piscinas y zonas con agua en el hogar.
  • Respeta las zonas de baño autorizadas.
  • En el caso de los niños y niñas, se deben extremar las precauciones. Es recomendable que aprendan a nadar lo antes posible, ya que no existe una profundidad de agua segura frente al riesgo de ahogamiento. El chaleco salvavidas es el dispositivo más eficaz para prevenir estos accidentes, pero no sustituye en ningún caso la vigilancia adulta constante. Los menores deben estar siempre acompañados por un adulto, nunca más lejos de lo que alcanzan los brazos del acompañante.
  • Recuerda: el consumo de alcohol o drogas reduce la capacidad de reacción y puede poner en peligro tu vida.

Para hacer más accesible todas estas recomendaciones y pasos a seguir ante un ahogamiento, Nerea Araujo Pascual, enfermera de Pediatría del Centro de Salud Cudeyo, de la Gerencia de Atención Primaria de Cantabria, ha elaborado una infografía con la información básica para evitar el que es uno de los sucesos más habituales en periodo vacacional.

Fuente: Nerea Araujo Pascual, enfermera de Pediatría del Centro de Salud Cudeyo, de la Gerencia de Atención Primaria de Cantabria