RAQUEL GONZÁLEZ ARIAS.- Hace años, la menopausia era considerada casi como una enfermedad y el estigma era tal que, a partir de ese momento, la mujer parecía perder hasta su género. Afortunadamente, eso ha ido cambiando y hoy, la menopausia no sólo no se considera una patología sino que se reconoce como una etapa más de la vida en la que la mujer sigue siendo considerada como tal y puede hacer frente a los cambios sin por ello renunciar a su calidad de vida. Enfermeras en general y matronas en particular son los profesionales sanitarios clave para apoyar a la mujer en esta etapa y ayudarla a solucionar los problemas asociados. Así lo ha contado la profesora Carmen Martín Salinas, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y vicepresidenta de ADENYD, en una entrevista a Canal Enfermero.
Actualmente, la mayor esperanza de vida hace que la menopausia represente un tercio de la vida de la mujer. Durante esta etapa, explica Carmen Martín Salinas, la mujer experimenta muchos cambios y sufre síntomas asociados a la deprivación androgénica que pueden llegar a repercutir negativamente en su calidad de vida. Afortunadamente, hoy es posible hacerles frente y la enfermera es la profesional sanitaria más indicada para ayudarla tanto por su formación como por su cercanía, ha apuntado Martín Salinas durante la entrevista.
Síntomas
“El principal problema que aparece con la menopausia procede de la disminución de estrógenos, que lleva a que aparezcan una serie de síntomas”, explica. Aunque de los que más se habla son los sofocos o síntomas vasomotores, por ser los más habituales, para esta experta, estos no son precisamente los más importantes. “Lo que realmente afecta a la mujer en esta etapa es la alteración de la mucosa vaginal, que se describe como síndrome genitourinario y que va a provocar problemas de sequedad vaginal, molestias urinarias y dificultad en las relaciones sexuales. Todo esto, lógicamente, afecta a su calidad de vida”, subraya.
La sudoración, que suele acompañar a los sofocos, puede ser también un síntoma muy molesto. Además, en la menopausia, “se producen alteraciones de la piel, haciendo que se vuelva seca, se agriete y cueste más hidratarla. De igual forma, el cabello también se deteriora”.
Aunque se habla del insomnio asociado a la menopausia, no hay evidencia científica al respecto y parece que se trata no tanto de un síntoma como de una asociación causa-efecto. “Lo que sí es cierto es que si la mujer tiene sofocos nocturnos, eso puede despertarla y en el momento en el que se despierte tres o cuatro veces va a hablar de insomnio, pero evidencia como tal no hay”, apunta.
¿Sabe a dónde acudir?
Efectivamente, la mujer sufre cambios en esta etapa, cambios a los que puede hacer frente, pero para ello necesita estar bien informada. ¿Sabe la mujer adónde acudir? Y ¿quién es el profesional más indicado para ayudarla? En esto, dice Martín Salinas, “hay diversidad de opiniones” y la suya, lo tiene claro, es la consulta de enfermería de su centro de Atención Primaria y de las matronas.
De hecho, subraya, está definido “el papel de la matrona en la atención a la mujer en todas las etapas de la vida, sin embargo, esto no está institucionalizado en todos los centros” y difiere entre Comunidades Autónomas. Así, en Madrid, por ejemplo, “existe esta atención y se va difundiendo cada vez más”. No obstante, reconoce que a muchas mujeres todavía les cuesta hablar de este tema y es ahí donde la enfermera tiene que estar alerta y aprovechar su cercanía para indagar sobre cuestiones que la mujer, por iniciativa propia, a veces no se atreve a contar y en las que, sin embargo, la enfermera puede ser de gran ayuda.
Isoflavonas de soja
Entre las recomendaciones que puede hacer la enfermera se encuentra la del consumo regular de isoflavonas de soja, del que existe evidencia científica de que “disminuye los síntomas vasomotores para luchar contra los sofocos y la sudoración”. También ha demostrado ser eficaz frente a los síntomas genitourinarios. Todo ello, como ha puesto de manifiesto el estudio Climasoy, “mejora la calidad de vida de la mujer durante la menopausia”.
Además, tiene la ventaja de ser un producto que se adquiere en los supermercados. En cuanto a la cantidad diaria recomendada, aconseja medio litro de bebida de soja al día. Eso sí, advierte, no está indicado en mujeres que han tenido un cáncer de mama hormonodependiente.