“¿Qué has curado hoy?”. Esa es una de las preguntas que Lorenzo Bergua, enfermero del Hospital Universitario San Jorge de Huesca, escucha muchas veces al llegar a casa. Sus tres hijos, de siete, cuatro y tres años, sentían curiosidad por conocer qué hacía su padre durante su jornada laboral. Intentando encontrar una forma de explicarles el mundo sanitario desde un lenguaje que pudieran comprender, Lorenzo descubrió que apenas existían recursos dirigidos específicamente a los niños.

Así nació una iniciativa que comenzó en casa y que, con los años, se ha convertido en una colección de 45 álbumes ilustrados infantiles sobre salud, todos escritos e ilustrados por este enfermero oscense. Sus historias abordan situaciones y procesos sanitarios muy diferentes: radiografías, TAC, suturas, hospitalización, diabetes, alergias, prematuridad, salud mental, autismo o cuidados paliativos pediátricos, entre otros.

Pero para Lorenzo, el objetivo no es explicar medicina a los niños, sino ayudarles a comprender aquello que están viviendo.

“Son situaciones que los adultos entendemos con naturalidad, pero que para un niño pueden ser aterradoras si nadie se las explica. Quería darles una respuesta honesta, contada en su propio lenguaje, sin edulcorar la realidad, pero sin asustarles tampoco”.

Comprender antes de enfrentarse a una situación sanitaria

Para este enfermero, la información puede desempeñar un papel fundamental a la hora de afrontar una consulta, una prueba diagnóstica o un ingreso hospitalario. “El cuento ayuda al niño a visualizar y entender lo que va a pasar antes de que pase”, señala.

Una preparación que, según Lorenzo, no beneficia únicamente al menor. “Ayuda tanto al niño como a la familia, y también a los profesionales que van a trabajar con ellos, porque todos llegan a la situación con menos incertidumbre”, apunta.

La idea está presente en todos sus cuentos, independientemente del proceso sanitario que aborden. “Si hay un hilo común en todos ellos, no es el tema clínico, es lo que hay debajo: que el miedo que sientes es válido, que no estás solo y que va a haber siempre una mano cerca de la tuya mientras dure”, explica.

Por eso, asegura que no busca ofrecer una visión edulcorada de la enfermedad o de los procedimientos sanitarios. “No busco tanto explicar la medicina como que el niño y su familia entiendan por qué les está pasando esto y confíen en que alguien se queda a su lado. Y para eso no hacen falta mentiras piadosas: la honestidad, contada con cariño, tranquiliza mucho más que cualquier promesa vacía”.

La educación sanitaria también fuera del hospital

Lorenzo considera que esta experiencia también refleja una de las funciones esenciales de la enfermería: la educación sanitaria. “La educación sanitaria es el pilar fundamental de todo esto. Sin ella no se puede sostener el resto de la cadena: ni la prevención, ni el buen manejo de una enfermedad, ni la tranquilidad de una familia el día de un ingreso”.

En su opinión, esa labor debe extenderse más allá de los centros sanitarios. “Tiene que llegar también fuera del hospital: a las casas, a los colegios, a cualquier lugar donde un niño pueda necesitar entender lo que le está pasando”.

Su proyecto nace precisamente de esa combinación entre experiencia profesional y necesidad de comunicar. Tras más de 20 años como enfermero, Lorenzo ha encontrado en la escritura y la ilustración una herramienta más para acompañar a pacientes y familias, especialmente a los más pequeños.

“Me gustaría que sintieran alivio, sí, pero sobre todo que se llevaran algo más grande: la certeza de que no están solos. Que un niño cierre el cuento y piense: “esto que me va a pasar da un poco de miedo, pero yo puedo con ello, y además hay gente ahí fuera cuidándome”.

Para Lorenzo, si una historia consigue que un niño afronte con algo menos de miedo una prueba, un ingreso o una intervención, el esfuerzo ya merece la pena.

“Si dentro de veinte años alguno de esos niños recuerda que un cuento le ayudó a tener un poco menos de miedo el día que le pincharon o el día que ingresaron a su hermano, para mí ya ha merecido la pena cada noche que le he robado al sueño para escribirlo”.

Una manera diferente de ejercer la educación sanitaria que, en palabras del propio enfermero, parte de una misma convicción: “La sanidad, además de curar el cuerpo, también puede acompañar el corazón”.
La colección de cuentos de Lorenzo Bergua puede consultarse a través de su perfil de autor en Amazon.