Natalia Maella Rius es la autora de «Cuidado a las personas con lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia en la comunidad: Fundamentos para una teoría de situación específica», una investigación que propone una nueva teoría enfermera para abordar las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia y otras heridas complejas de diferentes etiologías, a la vez que refuerza la práctica basada en la evidencia.

El proyecto se centra en el cuidado de personas con este tipo de lesiones y cuyos cuidados, especialmente en el domicilio, son altamente complejos, pues en ellos influyen factores contextuales como el nivel socioeconómico, la formación de los cuidadores o las dificultades de coordinación. Por ello, el abordaje debe ser preventivo, basado en la evidencia y centrado en la continuidad asistencial, tal y como se desgrana en esta investigación enfermera.

Para ello, esta investigadora propone una nueva teoría de situación específica (TSE) «Itinerarios Paralelos», que ayuda a enmarcar el proceso de la herida dentro de la situación de dependencia, busca identificar proactivamente aquellos pacientes que presentan dependencia de manera temporal o permanente e instaura medidas preventivas de forma precoz. La enfermera investigadora también pone en foco en su proyecto en el uso activo de la enfermería basada en la evidencia, algo fundamental para configurar cuidados enfermeros adaptados, eficaces y eficientes.

«Con esta nueva teoría de situación específica he querido situar en el centro de la atención a las personas con lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia, entendiendo esto no solo como un diagnóstico, sino como una condición de vida que afecta profundamente a la autonomía, la piel y la calidad de vida. Estas lesiones son complejas, dolorosas y, en muchos casos, prevenibles si contamos con herramientas que nos permitan anticiparnos y actuar de manera continuada. La teoría que propongo ofrece a las enfermeras un marco conceptual que articula la relación entre vulnerabilidad y piel, y que reconoce el papel compartido de pacientes, familias y profesionales en el proceso de cuidado. A través de la idea de ‘itinerarios paralelos’, tratamos de reflejar cómo conviven los caminos de quienes padecen estas lesiones y de quienes los acompañamos en la práctica clínica, siempre en constante interacción. Para los pacientes, esto supone recibir una atención más personalizada, coherente y preventiva; para las enfermeras, significa contar con un modelo sólido que da sentido a su práctica, respalda su juicio clínico y facilita la toma de decisiones en contextos comunitarios, donde los cuidados requieren continuidad y cercanía», explica Natalia Maella, autora de la investigación y enfermera de práctica avanzada en heridas complejas del Instituto Catalán de Salud.

Otro de los puntos a destacar de este proyecto enfermero es el de desterrar el modelo de atención basado en la enfermedad. La investigadora principal aboga por un cuidado holístico, donde no solo se preste atención a la cura local, sino también a factores secundarios que son muy relevantes en los resultados en salud, como son la gestión de casos, la comunicación no planificada, el control del entorno de cuidados o incluso la voz de los propios pacientes.

Así, concluye con la implementación de programas específicos en equipos de atención primaria, como comisiones interdisciplinares de dependencia y reuniones periódicas para poder ofrecer unos cuidados de calidad basados en la evidencia, donde se amplíe la investigación enfermera en distintos contextos y donde se puedan explorar otro tipo de heridas que tienen menos prevalencia en la comunidad.

«Creo profundamente que el futuro de la enfermería pasa por cuidar basándonos en la evidencia científica. Nuestra profesión no puede sostenerse solo en la tradición o la intuición: necesita apoyarse en el conocimiento validado, en la investigación rigurosa y en marcos teóricos que conecten ciencia y práctica. Solo así garantizamos intervenciones seguras, resultados de salud más favorables y una práctica reconocida y valorada socialmente. Poner el foco en la evidencia no es un lujo, es una responsabilidad y una obligación ética: porque detrás de cada intervención enfermera está la vida de una persona que confía en nosotros, y nuestro deber es ofrecerle siempre lo mejor que la ciencia y la disciplina pueden aportar», concluye la enfermera de práctica avanzada.

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