ÁNGEL M. GREGORIS.- Una toalla y muchas ganas de disfrutar de una noche irrepetible es lo único que hay que llevar en la mano para vivir la magia del desierto de Wadi Rum, en Jordania, una de las experiencias más impresionantes que se pueden experimentar en el país. Más de 700 kilómetros cuadrados se extienden ante los turistas cuando cruzan el centro de visitantes de esta maravilla de la naturaleza. Recorrer los puntos estratégicos y conocer este desierto a fondo no sería posible sin la ayuda de los guías autóctonos que trabajan allí y, por eso, lo normal es contratar una visita guiada de uno o dos días. El catálogo, como en cualquier sitio turístico, es inmenso; viajes en jeep, paseos en camello; un día, dos…

Uno de los lugares más emblemáticos de Wadi Rum. Imagen: David Cubero Gimeno

Con una jornada completa se puede conocer la mañana y también la noche en el desierto. Para empezar, eso sí, ropa cómoda y zapatillas que permitan escalar por laderas y enormes dunas. Durante las primeras horas, el recorrido brinda la oportunidad de visitar algunas de las zonas por las que pasó Lawrence de Arabia muchas veces. También se puede pasear en esta excursión por los lugares que sirvieron de escenario para la película sobre la vida de este militar británico, considerada por muchos como uno de los mejores largometrajes de la historia. Marte, con Matt Damon, o Transformers son sólo dos ejemplos más de las muchas cintas que se han rodado en este emblemático lugar. Por la tarde, tras un almuerzo típico y una siesta a la sombra, continuarán las visitas antes de que el guía se ponga rumbo al campamento donde se vivirá el final del día y, por qué no decirlo, el mejor momento de estas 24 horas. Ver marcharse el sol entre la arena dará paso a una cena típica beduina y a una noche estrellada inolvidable. Eso sí, como consejo, lo mejor es elegir una noche de luna nueva, sin luz, en la más absoluta oscuridad, que es como mejor se podrá ver todo el firmamento. Mención especial tiene la cena, que se cocina bajo el suelo. Como parte del show, los beduinos dejarán que el visitante se acerque a grabar cómo desentierran la comida. Pollo, verduras y arroz, que se asan en un pozo con las ascuas por encima de la tierra.

Para los más aventureros, y bolsillos con más liquidez, hay otra excursión increíble en este paraje: un viaje en globo. Sobrevolar el desierto y ver lo que el día anterior se recorrió a pie es un cierre redondo a una visita espectacular.

El desierto de Wadi Rum. Imagen: David Cubero Gimeno