José Luis Cobos es actualmente la voz de más de 30 millones de enfermeras y enfermeros de todo el mundo. Es el primer español al frente del Consejo Internacional de Enfermeras, una institución que tiene más de 125 años de historia y que nunca había estado presidida por una enfermera o enfermero de nuestro país.
¿Qué sentiste en el momento en el que se anuncia tu nombre como nuevo presidente del CIE?
En primer lugar, mucha emoción y además te sientes reconfortado con todo el trabajo
que se ha hecho durante todos estos años. Esto no es labor de una persona sola. El hecho de que yo me presente como candidato se focaliza en mí, pero hay detrás un equipo.
Cuando alguien es elegido presidente del CIE elige una palabra que va a marcar un poco su etapa. En tu caso es empoderar, ¿en qué sentido quieres empoderar a la enfermería global?
En mi caso, al haber estado en la junta anterior podemos seguir avanzando en esa hoja de ruta. Es decir, durante estos cuatro años y con esta Junta vamos a continuar con la ruta ya establecida. La palabra elegida es empoderamiento y quiere marcar el impulso de todo lo que la enfermería tiene dentro de sí, sacarlo hacia afuera.
Primero hay que empoderar nuestra propia institución, el Consejo Internacional de Enfermeras, porque tiene que ser la voz de 30 millones de enfermeras. Pero, esa voz tiene que estar visible en las instituciones internacionales, ya sea en la organización Mundial de la Salud, en la Organización Internacional del Trabajo, en la ONU…, en cualquier ámbito del área internacional donde creamos que tiene que estar la voz de la enfermería. Si nuestra institución está empoderada la voz de las enfermeras estarán empoderadas. Y, por último, empoderar a las propias enfermeras para que en su día a día sientan que la organización que les representa está ahí para apoyarlas y, por tanto, pondremos en marcha y continuaremos con programas que tenemos de formación, sobre todo de formación continuada, liderazgo…, estableciendo documentos que marquen estándares de la práctica profesional, como hemos hecho en otras ocasiones para temas como la prescripción o en situaciones de emergencia en atención primaria de salud… Al final lo que queremos es establecer documentos de referencia que marquen la hoja de ruta también de las propias enfermeras.

¿Teméis que los recortes en la OMS afecten de rebote al CIE?
El impacto se está viendo ya a nivel económico. Hay restricciones y se han terminado o se han dado por cerrados algunos proyectos que afectan a la salud de las personas. Como es el caso, por ejemplo, de África, con temas del sida y otra serie de programas que ahora mismo hay muchas dificultades para poder seguir avanzando si no hay fondos como los que ahora ha retirado Estados Unidos. Hay que tener una visión más a medio y largo plazo desde las organizaciones sanitarias a nivel mundial, no cortoplacistas. Es decir, es cierto que ahora puede haber algunas situaciones de crisis y hay algunas dificultades económicas, pero sobre todo hay que mirar al futuro. Si nosotros queremos prevenir enfermedades, si queremos estar al lado de las personas, necesitamos a profesionales y uno de los pilares fundamentales son las enfermeras. Es el mayor colectivo, en todos los sistemas sanitarios. Por lo tanto, tenemos que estar visibles para que las inversiones económicas también reflejen ese impacto.
¿Cuál es el mayor problema al que se enfrenta globalmente la enfermería?
Hay que llevar a cabo un cambio de paradigma. Parece que nos hemos focalizado en las cuestiones agudas, en las enfermedades, en crear grandes hospitales para los tratamientos que son muy importantes… Pero necesitamos también de una enfermería que
mire por la prevención, por preparar a la sociedad del futuro. Pero para ello, primero necesitamos recursos humanos. Hay una falta de enfermeras a nivel mundial. Pero más importante aún es saber qué perfil profesional es el que necesitamos. Más especialistas, más enfermeras de cuidado generales…. qué necesita la población Otro de los grandes retos es, por ejemplo, la violencia. Si hablamos de un nivel macro nos referimos a zonas de conflicto que ahora mismo son muy preocupantes y todas tienen algo en común: no podemos poner en peligro la vida de las personas que están para salvar la vida de otras. Hay que tener una labor humanitaria y eso lo tenemos que exigir a todos los gobiernos, en cualquier parte del mundo. Y, por otro lado, la violencia que pueden sufrir algunas enfermeras por la presión asistencial como vemos que sucede aquí en España. Y no me quiero olvidar de las condiciones sociolaborales, tanto a nivel salarial como la turnicidad, la conciliación… Todo esto al final hace que la enfermera viva unas situaciones críticas.