¿Qué importancia tiene la continuidad en el cuidado de los pacientes complejos? ¿Y qué papel cumple la enfermera en esta continuidad? Este es el hilo conductor que la enfermera María Dolores Roldán, coordinadora y enfermera gestora de casos de la Unidad Paciente Crónico Complejo del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia, ha utilizado para hacer una imagen completa de esta problemática y busca soluciones óptimas para poder mejorar la comunicación entre profesionales y, por ende, la seguridad y experiencia del paciente durante su estancia en el hospital.

Con la publicación del estudio ‘Gestión de casos: Análisis de costo eficiencia en continuidad de cuidados de Pacientes crónicos complejos’ y su Trabajo de Fin de Máster (TFM) ‘Análisis de la continuidad de la atención al Paciente Crónico Complejo hospitalizado en la transferencia de pacientes en Equipos de Enfermería mediante Briefing’ la profesional busca poner el foco sobre la importancia de la enfermera en la trasmisión de información en los pacientes complejos.

Mejora de la transferencia de información

Su trabajo, que por ahora se ha realizado con las experiencias de la mitad de los profesionales de enfermería de las unidades de Medicina Interna de las nueve Áreas de Salud de la Región de Murcia, sacó una conclusión clara: el 84,8% consideró que la transferencia de información en pacientes complejos podía mejorarse. “La ausencia de estandarización en las transferencias de información supone un riesgo para la seguridad del paciente”, asegura la investigadora. Y aquí es cuando entra en juego el papel enfermero, pues según explica, una “función clave” de la gestión enfermera es liderar la implantación de protocolos y herramientas que aseguren una transmisión completa de la información, sobre todo de la considerada crítica.

La dicotomía se encuentra en que, aunque más del 90% de los profesionales encuestados “cree que hace correctamente la transferencia de sus pacientes”, prácticamente ocho de cada diez enfermeras consideran que hay margen de mejora durante el relevo. “Existe un déficit generalizado en la transferencia de datos entre turnos que puede comprometer la continuidad asistencial y la seguridad del paciente”, asegura la enfermera.

Ahondando en esta idea, la investigadora recuerda que “un relevo inefectivo deja brechas en la atención y aumenta el riesgo de eventos adversos, mientras que un relevo completo y estructurado es vital para garantizar la continuidad de los cuidados y la seguridad del paciente”. Y uno de los problemas que se encuentran durante este proceso es que no existen protocolos estandarizados para realizar los relevos.

Protocolos unificados

Para evitar estos fallos que ponen en peligro la salud de los pacientes y empezar a establecer protocolos y herramientas comunes para realizar el relevo de pacientes críticos se posiciona como central la figura de la enfermera gestora de casos. Esta profesional se encarga de que la información fluya entre los profesionales de forma continua. “Al final somos un enlace, enlace puesto que nos aseguramos de que la información relevante sobre esos pacientes complejos se transmita adecuadamente entre los distintos turnos y servicios”.

Hablando de su experiencia particular, la enfermera comenta que su principal objetivo es planificar el alta hospitalaria con suficiente antelación en coordinación con el Equipo de Enfermería y Médico de las Unidades de Medicina Interna, pero también fuera del servicio por tener muchos pacientes ectópicos. De esta manera, la profesional organiza desde la enseñanza de cuidados a la familia o los recursos que necesitaran en el domicilio al contacto con la enfermera de Atención Primaria para que haga un seguimiento.

“La enfermera supervisora de la unidad y la enfermera gestora de casos aportan un liderazgo y un apoyo complementarios: la primera, dentro de la propia unidad, promoviendo buenas prácticas en el relevo diario; la segunda, trascendiendo la unidad y conectando el hospital con la atención comunitaria para que la continuidad de cuidados del paciente complejo sea real y efectiva”, desarrolla Roldán. De esta manera, se consigue que los pacientes se marchan a casa con un plan claro y con los contactos de referencia establecidos. “Si surge algún problema tras el alta, saben a quién acudir, evitando recurrir directamente a Urgencias. Es un cambio hacia un modelo de atención más proactivo y preventivo”, resume.

Papel enfermero

Para mejorar este sistema, como ya se ha mencionado, la investigadora considera clave la creación de protocolos estandarizados. “Hoy en día no existen herramientas homogéneas implantadas de forma general; cada hospital, e incluso cada unidad, utiliza procedimientos distintos para el relevo, lo que genera variabilidad y posibles riesgos. Mi estudio demuestra la necesidad de implantar herramientas estandarizadas”, explica la profesional.

Y, además, destaca el papel que debe tener la enfermera en la creación de esos protocolos y herramientas. “La enfermera es quien está presente las 24 horas junto al paciente y tiene la visión más completa de su evolución clínica, sus cuidados y su contexto. Su participación resulta indispensable para que estas herramientas de comunicación sean funcionales, útiles y realmente efectivas”, desarrolla.

Mejoras para la transmisión de información

Centrada en el campo de la gestión, Roldán menciona que se pueden llevar a cabo mejoras como la implantación de protocolos estandarizados para los relevos, listas de verificación en cada transición para asegurar que se han realizado todos los pasos durante los relevos, y posibles estrategias tecnológicas que faciliten la transmisión.

Asimismo, recuerda la importancia de contar con reuniones clínicas multidisciplinares antes del alta de los pacientes complejos, donde las enfermeras de la planta (incluida la supervisora) participen junto a otros profesionales para planificar el alta.

“El beneficio de estas iniciativas es que el paciente se marcha con un plan de cuidados postalta bien coordinado y con los contactos de referencia claros. Así, si surge cualquier problema tras el alta, tanto el paciente como su familia saben a quién dirigirse, evitando tener que recurrir directamente a Urgencias porque ya existe un soporte establecido”, concluye la enfermera.