MARINA VIEIRA.-  Hace tres años, el equipo de enfermería de la unidad de trasplantes del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda en Madrid se marcó como objetivo reducir los errores en la medicación y cuidados que tenían sus pacientes cuando se marchaban a casa. Por esta razón, pusieron en marcha la escuela de pacientes trasplantados, un espacio en el que pacientes y familiares pueden resolver todas las dudas que tengan sobre su proceso de trasplante. Desde que se puso en marcha todo han sido ventajas: los enfermos están más informados, los familiares saben cómo realizar los cuidados correctamente en el hogar y las enfermeras están más motivadas con su trabajo.

Resultados

Los pacientes toman notas de lo que aprenden en las clases impartidas por la enfermera

Así lo demuestran los últimos datos que el equipo de enfermería ha hecho públicos: actualmente sólo hay un 4% en error en el tratamiento de los pacientes frente a un 26% anterior; el mismo caso se da con la dieta, actualmente hay un margen de error de un 11% y con el otro programa había un 56%.

Volver a clase

El formato es simple y efectivo. Una vez a la semana una de las enfermeras del equipo se reúne con los pacientes y familiares de la planta en una pequeña sala donde abordan diferentes temáticas. Higiene, alimentación, inmunosupresión y signos y síntomas son los diferentes bloques en los que han dividido estas útiles clases que cuentan con el objetivo de resolver todas las dudas que los pacientes puedan tener sobre su proceso de trasplante. Siempre con la meta de conseguir una vida normal.

La enfermera consigue crear un espacio de confianza entre pacientes donde resolver preguntas. “Muchas veces entre ellos se resuelven las dudas. Aquí se encuentran pacientes recientes, con pacientes intermedios o con algunos que llevan mucho tiempo y tienen la oportunidad de compartir experiencias. Es una oportunidad de salir de la habitación, interactuar y poco a poco adaptarse a la sociedad”, confiesa María Montero, una de las enfermeras de la planta de trasplantados del hospital madrileño que imparten los cursos.

Pero las enseñanzas de las enfermeras no se limitan a las horas semanales de clase “nosotras, día a día, tanto en turno de mañana o turno de noche continuamos con esta educación. Queremos que el paciente recupere su autonomía ya que esto les hace recuperar la autoestima”, relata la enfermera.

Los encuentros son también una oportunidad de compartir experiencias con otros compañeros de planta

 Perder el miedo a volver a casa

Los resultados son palpables en el día a día. Tras las sesiones, los pacientes son más conscientes de su tratamiento y eso se traduce en menos errores “antes decían, ‘me falta la pastillita azul’, ahora dicen ‘me falta el Abagraf de 5 miligramos’ o ‘me falta el Prograf de 1 miligramo’ esto les hace ganar en autonomía y al final su recuperación es más rápida”, confiesa Montero.

Además, les ayuda a perder el miedo a volver a una vida normal, “al final se trata de cambiar de hábitos y acostumbrarse a hacer las cosas”, confiesa María del Carmen Hernández, madre de un paciente trasplantado “cuando estaban contando que hay que acostumbrarse a lavarse las manos tantas veces, yo me acordaba a cuando adquirí el hábito de desmaquillarme. Llevo años haciéndolo todas las noches y no me cuesta nada. Al final aunque sea en otro contexto consiste en adquirir el hábito y al final lo haces de manera natural”, ejemplifica. “Me parece muy importante que nos informen de los problemas que surgen luego después”, reclama José Rodríguez, un paciente trasplantado de riñón que considera esenciales estas charlas para conocer los problemas que pueden surgir al salir del hospital.

Enfermeras más motivadas

La iniciativa no sólo ha mejorado el día a día de los pacientes. Ha sido un soplo de aire fresco para los trabajadores de la planta. “Es una oportunidad de que los pacientes nos den un feedback sobre nuestro trabajo, saber qué están entendiendo o cómo se les está tratando desde el hospital”. Ha creado equipo entre las enfermeras de la planta ya que en poco tiempo han visto que su proyecto ha ofrecido resultados positivos. Es el claro ejemplo de que enfermería tiene mucho que aportar para mejorar el sistema sanitario.