REDACCIÓN.- La nueva Junta de Gobierno del Colegio de Enfermería de Pontevedra ha tomado posesión de sus cargos con el firme propósito de devolver a la institución la reputación y la dignidad perdidas tras muchos años de irregularidades que han derivado en una inacción y un desprestigio que ha afectado al desarrollo profesionales de las 4.000 enfermeras y enfermeros de la provincia.
El nuevo presidente, Pablo Moreira, enfermero del Hospital Ribera Povisa, ha recalcado en su discurso que aspira a lograr “una reputación que nos haga llegar a retomar las relaciones con las distintas administraciones, a hacer visible el trabajo de miles de enfermeras de Pontevedra, facilitar herramientas para que desarrollen de la mejor manera su trabajo en el ámbito asistencial, docente, de gestión e investigación”.
El presidente del Consejo General de Enfermería de España, Florentino Pérez Raya, se ha desplazado a Vigo para entregar las credenciales a los miembros de la nueva Junta, a los que desea el mayor de los éxitos en la complicada tarea de revertir una etapa oscura en la institución. Sólo así, el colegio podrá desempeñar con normalidad sus funciones y luchar por el desarrollo profesional de la Enfermería en un momento en el que la profesión no cuenta con el reconocimiento real que merece por parte de las Administraciones sanitarias ni los responsables políticos en general.
En esta línea, Moreira ha destacado que una de las prioridades del nuevo equipo al frente del colegio será trabajar, en línea con toda la Organización Colegial, “por la inclusión de las enfermeras y los enfermeros en la categoría profesional A1 -o en un grupo A unificado, sin distinciones-, algo que nuestra preparación académica certifica, pero las leyes siguen sin reconocer. Ese no reconocimiento supone un auténtico «techo de cristal» impide que los principales gestores en sanidad de este país, que son las enfermeras -ya que gestionan un 60% de las plantillas de hospitales, centros de salud y centro sociosanitarios- puedan desarrollar su trabajo con normalidad”.
“Este colegio que tengo el privilegio de presidir -añade- se va a esforzar en dar el mejor servicio a los profesionales que lo componen y, de igual manera, va a implicarse con la sociedad en la que vivimos. Trabajamos para nuestros pacientes, y estaremos con ellos para darles lo que exigen y se merecen, una atención excelente que nuestra obligatoria colegiación certifica, vigila y legisla. Para ello haremos de la visibilización de nuestra profesión una prioridad; estaremos en las calles con campañas de salud, en las aulas formando a futuros compañeros y grandísimos profesionales, actualizando a los que ya lo son en un esfuerzo propio de nuestra profesión de reciclaje y responsabilidad, y, cómo no, promoviendo la investigación. Tenemos también la firme voluntad de ofrecer los medios de atención más eficientes y los mejores estándares de calidad para nuestras colegiadas y colegiados”.