Casi un mes después de los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela, miles de personas siguen necesitando atención sanitaria. Con hospitales dañados y una elevada demanda asistencial, reforzar la respuesta en salud se ha convertido en una de las prioridades. En este contexto, Cruz Roja Española, en coordinación con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), ha desplegado una clínica de emergencia para apoyar la labor que la Cruz Roja Venezolana desarrolla sobre el terreno. “Trabajamos de forma coordinada con sus equipos y poniendo a disposición recursos y personal especializado”, explican desde Cruz Roja España. “Nuestra labor se centra en atender a las personas que han resultado afectadas directamente por la emergencia y, además, estamos garantizando la continuidad de la atención sanitaria a personas que ya convivían con enfermedades antes del terremoto”, añaden.

Como en cualquier catástrofe, el área afectada se divide en zonas de intervención en las que las enfermeras tienen un papel relevante. “Los equipos sanitarios no se ubican en la zona de rescate, sino en una línea por detrás, donde podemos dar una atención sanitaria adecuada y garantizar la seguridad a las personas rescatadas”, explica Teresa Moll, enfermera voluntaria de Cruz Roja Española. “La sistemática del trabajo de Cruz Roja Española es colaborar con las cruces rojas de otros países. Esto hace que, a la llegada al país, recibamos un informe de situación muy real y exacto, además de una serie de instrucciones de seguridad muy claras y ajustadas al contexto de la situación. Esta organización nos permite trabajar, desde el primer momento, donde hace falta y realizando las labores que realmente son necesarias”, expone Moll.

Primeras impresiones

Esta enfermera reconoce que las primeras impresiones les llegan al ver el cansancio de los voluntarios de la Cruz Roja Venezolana, que igualmente han sido afectados y han perdido familiares y amigos y llevan días sin descansar. “Vemos el nivel de sobrecogimiento que se respira en las personas, ya sean intervinientes o pacientes”, comenta.

Al ser un terremoto con afectación en zonas urbanas, los primeros días las lesiones predominantes eran las traumáticas y problemas respiratorios derivados de la cantidad de polvo que general el movimiento de escombros. “Y, una vez pasa el shock inicial, descienden los traumatismos y comienza a aparecer una gran demanda de pacientes crónicos que, al perder su casa, también han perdido su medicación y necesitan acceder a fármacos para controlar hipertensión, diabetes, epilepsia, enfermedades psiquiátricas… etc. Además, estas personas tampoco tienen informes médicos que facilitar al personal sanitario que les atiende, por lo que necesitan de una valoración médica, para ajustar y restablecer los tratamientos. Por otro lado, está la demanda de apoyo psicológico y las secuelas emocionales afloran una vez pasado el shock inicial”, aclara Moll.

A pesar de haber pasado varios días desde que tuvo lugar el terremoto, las necesidades son las mismas, aunque se está viendo un repunte en patologías respiratorias y gastrointestinales.

Competencias enfermeras

Las competencias de enfermería en Venezuela no son las mismas que en España. Las enfermeras españolas tienen más competencias y eso les da mucha más independencia y les hace mucho más funcionales en un contexto de emergencia. “Tenemos un rol multidisciplinar. Desempañamos tareas tanto de educación sanitaria, registro, triaje, toma de constantes, curas de heridas, canalización de vías periféricas, administración de fármacos o gestión de farmacia entre otras”, relata Paula González, enfermera en el servicio de Urgencias del Hospital Universitario de La Palma que está en Venezuela.

En las formaciones previas del personal de los equipos de respuesta en emergencias los preparan para este tipo de misiones. “Nos aportan consejos, testimonios de cooperantes y talleres de gestión de emociones y salud mental, como también simulacros para experimentar lo que se vive en la misión. En terreno nos cuidamos unos a otros, somos un equipo y buscamos el equilibrio y bienestar de cada uno de nosotros. También contamos con el cuidado y apoyo de los compañeros en España que están pendientes de nosotros para atendernos con cualquier necesidad que tengamos”, expone González. “La verdad que todos y cada uno de los testimonios que recibimos nos ha marcado. Son muchas las personas afectadas y con un trasfondo muy duro por lo vivido”, añade.

Comunicación

Las necesidades de atención psicosocial son muy demandadas. Por ello, desde Cruz Roja Española disponen de un equipo profesionales entre las que se encuentran las enfermeras como primer contacto con el paciente, haciendo una escucha activa, un acompañamiento y la derivación a dicho equipo.

Además, tras una catástrofe de este tipo es importante llevar a cabo una vigilancia epidemiológica. “Debido a las condiciones higiénico-sanitarias, realizar esa vigilancia es fundamental para el control de vectores, la prevención de enfermedades y la detección de nuevos casos. Ello nos permite trabajar de manera más eficiente en caso de que se dieran brotes de enfermedades infecciosas”, relata Reyes Lancha, matrona en el Hospital General de Fuerteventura y desplazada como voluntaria a Venezuela. Ella como especialista en Ginecología y Obstetricia atiende además las necesidades de salud sexual y reproductiva que la población demanda y personalmente lo que más le impactó “fue leer el nombre de personas desaparecidas bajo los escombros de los edificios caídos en una salida a terreno que hicimos”, comenta.

Clínica de emergencia

Desde Cruz Roja Española se ha desplegado una clínica de emergencia en el estadio de beisbol Jorge Luis García Carneiro, donde también están otras organizaciones y cruces rojas internacionales.

En esta clínica trabajan mano a mano, enfermeras españolas, venezolanas, griegas… y de varios países más, por lo que es un ambiente de colaboración, aprendizaje y descubrimiento de la enfermería en otros países, “esto nos enriquece mucho, y nos hace también valorar la calidad de la formación que recibimos en España y la importancia de defender las competencias de enfermería. Intentamos encontrar un equilibrio para potenciar el papel de enfermería y realizamos labores de triaje, valoración del paciente, observación, y atención a emergencias críticas…”, comenta Moll.

Resiliencia

“Es muy importante que la gente siga concienciada e informada. Cuando un evento desaparece de la agenda mediática parece que todo el mundo se olvida, pero las consecuencias del desastre continúan por largo tiempo. Tenemos que ser conscientes de que la labor humanitaria continúa siendo fundamental para dar respuesta y ayudar a aquellas personas afectadas”, explica Reyes Lancha.

Estas enfermeras quieren destacar la importancia de la fuerza y resiliencia del pueblo venezolano. “Están trabajando duro día y noche por salir adelante con la gran ayuda internacional que se ha volcado para descongestionar los servicios locales. Es importante la comprensión individualizada, el acompañamiento según las necesidades que se puedan atender y facilitar una ayuda eficaz entre todos. La ayuda humanitaria internacional en estos contextos es de gran importancia ya que facilita mucho más el trabajo al país afectado. Es una experiencia que ninguno olvidaremos y que llevaremos en el corazón”, finaliza González.