RAQUEL GONZÁLEZ ARIAS.- En su décima edición, los Premios ABC Salud han querido rendir homenaje a los profesionales sanitarios que han perdido su vida debido al Covid-19. Los testimonios y rostros de las familias de José Montero, enfermero, y Emilio Úcar, médico, permanecerán imborrables en la memoria de quienes ayer asistieron al acto.
Anais Montero, hija del enfermero de Puerto Llano que perdía la vida a finales de abril, fue la encargada de hablar en nombre de la familia. Junto a ella, su madre y su hermana, acompañadas en el escenario por un ministro de Sanidad que no podía ocultar la emoción del momento. Anais, también enfermera, ha subrayado cómo su padre “era una persona muy querida. Se suelen decir estas cosas, pero es que es verdad. Todo el mundo nos lo ha dicho. Mi padre me inculcó esta profesión y ojalá hubiera podido aprender un poquito más de él”. Sus inicios en la profesión, ha reconocido, “no han sido fáciles”. A la pérdida se ha sumado también llegar a una UCI ‘improvisada’: “Yo decía que me tenían que explicar las cosas porque apenas era enfermera”. Sin embargo, la respuesta era que quienes allí estaban, a pesar de tener más de 17 años de experiencia, carecían de ella en una UCI: “Esto pone de manifiesto, una vez más, que es necesaria la especialización”.
También acudieron el hijo y la viuda de Emilio Úcar, otro de los profesionales sanitarios, en este caso médico, que perdieron la vida en esa primera ola de Covid-19. En su intervención, Alfonso Úcar quiso recordar a su padre, haciendo hincapié en su entrega y dedicación a una profesión que le llevó a poner su vida en riesgo hasta el punto de perderla. Además, tuvo unas emotivas palabras de reconocimiento para todos los profesionales que, como él y desde distintos puestos, siguen luchando para vencer al coronavirus.
Sus testimonios han hecho de ésta una edición muy especial. Y es que, como ha explicado Nuria Ramírez de Castro, redactora jefe de Sociedad de ABC: “queríamos que fuera un homenaje a todos los profesionales sanitarios que son los que han llevado el peso y la lucha de esta terrible enfermedad”.
Mejor iniciativa enfermera
Como en años precedentes, los premios han reconocido también aquellas iniciativas sanitarias que más han destacado. Premios que han estado muy marcados por el Covid-19 y que, en el caso de la categoría enfermera, han tenido muy en cuenta el componente humano. En esta ocasión, la iniciativa premiada ha correspondido al Hospital Universitario Miguel Servet y la enfermera de UCI Inmaculada Mínguez ha sido la encargada de recoger el galardón. Su proyecto ha buscado ir más allá del cuidado físico de pacientes y familiares durante la pandemia y atender a la soledad y el aislamiento que han marcado la vida de muchos de ellos. A pesar de la carga de trabajo a que se enfrentaban, decidieron dar un paso más: “intentamos hacer de puente entre el paciente y las familias y eso lo hicimos de distintas maneras, a través de cartas de despedida en aquellos casos en los que iban a fallecer, de llamadas telefónicas diarias, de fotografías, de listas de música que enviaban las familias y cuando ya no había nada que hacer o el paciente había fallecido, en el momento del reconocimiento, la enfermería también estaba ahí”.
Para Nuria Ramírez de Castro, los proyectos enfermeros presentados aportaban “no sólo saber hacer sino también humanidad. Y en el caso de la candidatura premiada, ellos han sido pioneros con su trabajo y el jurado no dudó en reconocerlo”.
La de enfermera ha sido, otro año más, la categoría que ha recibido más trabajos para concurrir a este premio. Para Pilar Fernández, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería, “se ha visto lo imprescindible que somos, que son las enfermeras, en todos los entornos sanitarios y la necesidad de compartir con todas las personas este sufrimiento. Enfermeras y enfermeros debemos sentirnos orgullosos de serlo”.