ALICIA ALMENDROS.- Vestidos de flamenca, caballos, farolillos, orquestas y baile, mucho baile, forman un tándem perfecto en la feria de Málaga que este año se celebra del 12 al 19 de agosto. Y aunque puede parecer una fiesta como otra cualquiera de las que estos días tienen lugar en diferentes puntos de España, la feria de Málaga tiene una larga historia detrás.

Esta feria conmemora la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos el 19 de agosto de 1487, incorporándola a la Corona de Castilla. El recién formado ayuntamiento acordó que se hiciera una fiesta anual para conmemorar ese hecho; y año tras año se fueron aumentando las celebraciones hasta convertirse en lo que es hoy, una feria donde la diversión está asegurada.

División

Una de las singularidades de la Feria de Málaga reside en la división de las zonas de celebración, pues aunque el recinto ferial se encuentra en el Cortijo de Torres, el centro histórico vive su particular “Feria de día”. De ahí los nombre de “feria de día” —en el centro de la ciudad— y la “feria de noche” —en el Cortijo de Torres—; aunque en este último la actividad se mantiene durante toda la jornada.

Un hervidero de gente recubre el centro de Málaga estos días. Adornos florales y casetas decoran las calles, se celebran espectáculos para niños y mayores, bailes, pasacalles y un sinfín de eventos entre los que cabría destacar a los grupos de verdiales que recorren las vías y plazas principalmente mostrando su singular y antiguo folclore, mientras los carruajes y tiros de caballos engalanados toman las calles de esta urbe. Y aunque el flamenco y la copla están presentes en todos los rincones, se pueden escuchar diferentes estilos musicales en las distintas casetas y establecimientos.

Otros atractivos

Y los que aprovechen los días de feria para conocer esta ciudad andaluza contarán con muchas opciones. El Castillo de Gibralfaro, un edificio del siglo XIV que sirvió para albergar las tropas y proteger la Alcazaba, es hoy uno de los monumentos más visitados de Málaga en el que se puede recorrer sus murallas a la vez que observas Málaga a vista de pájaro o entrar en su Centro de Interpretación para conocer su historia. La Alcazaba, por su parte, conjuga historia y belleza en el mismo recinto. Es de época musulmana y está ubicada a los pies del monte Gibralfaro.

La catedral es siempre algo importante, pero aquí en Málaga lo es todavía más, porque no es sólo un edificio religioso, es también un referente y un testigo de muchos acontecimientos. Aunque su nombre completo es Nuestra Señora de la Encarnación para los malagueños es simplemente “la Catedral”. La falta de una torre ha hecho que se la llame popularmente La Manquita y que, respecto a esto, circule aún hoy una leyenda que dice que el dinero que se destinaba en el XIX a su terminación se gastó, mandándolo a pagar las guerras en América, aunque está demostrado que realmente se destinó a financiar obras públicas urgentes en la provincia.