JUANJO CAMPILLOS.- La hospitalización del fumador es un momento idóneo para dejar de fumar. Son varios los factores que invitan a ello: situación de la enfermedad en la que se encuentra el fumador es (vulnerable y proactivo al cambio), en un entorno sin humo y se halla rodeado por sanitarios. Sin embargo, este momento suele ser desaprovechado por los profesionales, por no hablar de las largas listas de espera que tiene que soportar el paciente para acceder a tratamientos antitabáquicos. Estas carencias, unidas a un mundo cada vez más hiperconectado, hizo patente la necesidad de desarrollar una aplicación que implementara el consejo breve y la terapia psicológica cognitivo conductual. Así, nació NoFumo+, surgida de la tesis doctoral de Patricia García Pazo, enfermera, psicóloga general sanitaria y profesora de la Universitat de les Illes Balears y que se está testando en el Hospital Universitario Son Llatzer.

¿Cómo funciona?

Para descargar la aplicación se necesita un código de usuario y contraseña, que facilita la enfermera del gabinete de neumología, después de una primera evaluación del fumador, donde se realiza una programación adaptada a las características del fumador. La app parte de una pantalla principal con el dibujo de un avatar rodeado de un círculo dividido en 15 casillas numeradas. Cada casilla indica una sesión de tratamiento y cada tres casillas marcan una fase. Hay un total de cuatro fases y el acceso a la siguiente solamente se puede realizar tras contestar, correctamente, un cuestionario de evaluación de contenidos. A medida que el usuario va avanzando, siguiendo una secuencia de dos días para cada casilla, las 15 casillas se van coloreando. El tratamiento tiene una duración de cuatro semanas.

Otras de las funciones que presenta la aplicación es un sistema de gamificación, que refuerza la abstinencia presentando el dinero ahorrado o los beneficios que está consiguiendo para la salud; mensajes motivacionales; un chat comunitario, mediante el cual los usuarios pueden ponerse en contacto para intercambiar impresiones, y un podómetro, que registra la actividad física. Además, dispone de la posibilidad de contactar con el profesional sanitario a través de un email.

Para la doctora García Pazo, el objetivo de la app es ayudar al fumador que quiere dejar de fumar a mantener la abstinencia tras el alta hospitalaria: “Mejora la accesibilidad al tratamiento, posibilita un tratamiento personalizado, permite seguimientos a largo plazo (hasta cinco años), disponibilidad según el horario laboral y personal del usuario”. El futuro de la lucha antitabaco ya está aquí.