ÁNGEL M. GREGORIS.- Aproximadamente tres horas separan la capital de Jordania, Amán, de una de las construcciones más imponentes de la historia, Petra. La más antigua de las siete maravillas del mundo moderno y uno de los lugares más especiales del país. No se sabe con exactitud cuándo se construyó, pero sí hay documentos que avalan que la ciudad empezó a prosperar como capital del Imperio Nabateo desde el siglo I a.C. Tras incorporarse al Imperio Romano, un terremoto la destruyó casi por completo y este contratiempo, unido a un cambio en las rutas comerciales, hizo que fuese abandonada durante siglos. En 1812 fue el explorador suizo Johannes Burckhardt el que convenció a su guía para que le llevase a la “ciudad perdida”. La encontraron y fue entonces cuando comenzó a recibir visitas, hasta el día de hoy, que se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de Jordania.

El Tesoro de Petra (Jordania). Imagen: David Cubero Gimeno

Rutas

Numerosas rutas inundan la ciudad, pero existen 15 puntos clave que todo visitante debería recorrer. Más allá del famosísimo Tesoro de Petra, símbolo de la ciudad e imagen de todas las postales, hay zonas durante todo el paseo que dejan al turista, literalmente, con la boca abierta. Sin ir más lejos, el Monasterio, el edificio más grande de Petra, que se utilizaba como sala de reuniones para órdenes religiosas en un primer momento y como capilla cristiana después. Más grande y mejor conservado que el Tesoro, se encuentra en el punto más lejano a la entrada. Llegar hasta allí supone un buen paseo, pero merece muchísimo la pena.

Vistas espectaculares

Sin duda, otro sitio mágico y esencial en la visita a Petra es el gran Siq, una garganta en la montaña con un kilómetro de longitud, y que suponen el pasillo que nos conduce de verdad a la antigua ciudad. Y en su interior, el Gran Templo, la Calle Columnata, las Tumbas Reales, la Avenida de las Fachadas, el Teatro, único en el mundo tallado directamente en la roca, y el lugar elevado de Sacrificio, que se utilizaba para realizar ceremonias religiosas importantes. Este último está situado a bastante altura y el ascenso es muy complicado, pero las espectaculares vistas que brinda merecen completamente la pena.

Patrimonio de la Humanidad desde 1985, Petra es uno de esos sitios que te hacen pensar e imaginar. Pensar en lo que existió antiguamente e imaginar cómo vivían, cómo disfrutaban y qué hacían allí.