La inmunoterapia es un tratamiento que está revolucionando el abordaje del cáncer. A diferencia de la quimioterapia tradicional, que ataca directamente las células tumorales, la inmunoterapia entrena y estimula a tu propio sistema inmunológico para que sea él mismo quien reconozca y destruya esas células malignas.

Sin embargo, como todo tratamiento puede tener efectos secundarios, por ello, para conocer cómo afecta a piel este tratamiento e identificar los posibles efectos adversos y saber cómo realizar los cuidados, Héctor Nafría, divulgador científico de la Unidad de Cultura Científica del Instituto de Investigación del CGE, explica en una nueva entrega de Cuídate con tu Enfermera.

«La piel está llena de células inmunológicas y cuando el sistema se activa, a veces también reacciona ahí mismo. Estos efectos suelen aparecer en las primeras semanas o meses de tratamiento y, en la mayoría de los casos, son leves y tratables», explica el divulgador científico.

Los efectos secundarios más frecuentes en la piel son «erupciones, puedes aparecer manchas rojas o rosadas, a veces con picazón, que pueden surgir en el tronco, brazos o piernas. También puede producir picazón o prurito, que puede presentarse con o sin erupción. Otro efecto es la sequedad en la piel y los cambios de color en la misma, con áreas más claras, especialmente en personas con melanoma. La descamación o el engrosamiento es otro de los efectos y las reacciones menos comunes con las ampollas, las lesiones tipo eccema o psoriasis, y en casos muy raros, reacciones graves», sigue el experto.

Cuidados

Es importante mantener la piel limpia e hidratada y usar cremas sin fragancias. «La piel puede volverse seca y sensible durante el tratamiento, por eso es fundamental limpiarla con productos suaves y aplicar cremas hidratantes. Esto ayuda a evitar irritaciones y protege la barrera natural de la piel. Es importante evitar baños muy calientes y jabones agresivos, usar ropa suave y holgada para evitar el roce, protegerse del sol con ropa, sombrero y protector solar y no rascarse las lesiones para evitar infecciones», continua.

Si la erupción es extensa, dolorosa o se acompaña de fiebre debes acudir a un profesional sanitario, así como «si aparecen ampollas, heridas abiertas o si la picazón es muy intensa o hay cambios bruscos en el color de la piel, debes acudir a un profesional. La mayoría de los efectos secundarios en la piel mejoran con tratamiento y no requieren suspender la inmunoterapia. El seguimiento regular y la comunicación con tu enfermera son clave para un manejo seguro y efectivo de estos efectos», concluye el divulgador científico del CGE.