Un equipo multidisciplinar del Hospital Universitario de Jaén ha puesto en marcha un nuevo protocolo de administración de calostro orofaríngeo dirigido a recién nacidos prematuros y otros bebés ingresados en Neonatología que no pueden iniciar la alimentación a través del pecho desde el nacimiento.
El calostro constituye la primera secreción láctea de la mano y destaca por su elevada concentración de inmunoglobulinas, factores de crecimiento y sustancias con propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas. Tal y como indica la evidencia científica, en el caso de los bebés prematuros, cuyo sistema inmunológico es todavía inmaduro, la administración precoz de esta sustancia contribuye a favorecer la maduración intestinal, mejorar la respuesta inmunológica, reducir el riesgo de infecciones y facilitar la transición hacia la alimentación enteral.
Este nuevo procedimiento que ha sido elaborado por profesionales de Neonatología, Obstetricia y Enfermería, tiene como objetivo estandarizar la recogida precoz del calostro materno, su conservación y su administración por vía orofaríngea, garantizando que los recién nacidos más vulnerables reciban sus beneficios inmunológicos desde las primeras horas de vida.
«El protocolo consiste en administrar el calostro materno como estrategia fundamental para mejorar la respuesta inmunológica y reducir la estancia hospitalaria de los recién nacidos en la unidad. Se incluyen recién nacidos prematuros -menores de 32 semanas de gestación y/o 1500gramos- y cualquier recién nacido pretérmino o a término que sea separado de su madre por cualquier motivo que no pueda recibir alimentación oral o cuyo agarre al pecho no sea posible», explica Beatriz Ríos, enfermera de la UCI neonatal y pediátrica (UCINP) del Hospital Universitario de Jaén, quien también ha participado en el desarrollo del protocolo.
Favorecer el desarrollo
El objetivo de desarrollo de este procedimiento, que ha sido elaborado por Carmen Cruz, supervisora UCINP/ Neonatos, Leticia Molina, enfermera especialista en Obstetricia-Ginecología y Carmen Martínez, pediatra neonatóloga, es instaurar un método de recogida precoz de calostro materno para optimizar la cantidad extraída y favorecer el desarrollo y la instauración de lactancia materna en madres que han sido separadas de sus hijos al nacer.
Con este procedimiento este equipo investigador pretende «establecer un procedimiento estandarizado para administrar dicho calostro y proporcionar factores inmunológicos y bioactivos que promuevan la maduración del sistema inmunológico y la protección del recién nacido contra las infecciones sistémicas reduciendo el tiempo de la hospitalización y la mejor adaptación a la alimentación enteral del niño», sigue la enfermera de la UCI neonatal y pediátrica de Jaén.
Entre las recomendaciones del documento se incluye iniciar la extracción idealmente durante las dos primeras horas posteriores al nacimiento, favorecer el contacto piel con piel siempre que sea posible y ofrecer un acompañamiento continuado a las madres. Asimismo, el protocolo regula la identificación, transporte, conservación y administración del calostro, además del seguimiento clínico para garantizar la seguridad y eficacia del proceso.
«Su implementación como parte del manejo integral en nuestra unidad de trabajo contribuye a mejorar los desenlaces clínicos y va a reducir la carga de enfermades asociadas a la prematuridad. Es importante destacar que, en este proceso, las madres se sienten muy satisfechas y felices de poder ayudar a sus hijos recién nacidos, tras tener que separarse de ellos al nacer, al aportar su leche materna. Una frase que me gusta decirles siempre es: el calostro es «oro», sigue adelante que lo estás haciendo muy bien», concluye Ríos.
Redacción/EuropaPress