El Colegio de Enfermeras y Enfermeros de Barcelona (COIB) manifiesta su profunda preocupación ante la apertura generalizada de la vacunación sin cita previa en centros de atención primaria (CAP), centros de urgencias de atención primaria (CUAP) y puntos de atención continuada (PACS) para la campaña gripe-COVID 2025-26.

El COIB alerta de que esta decisión, comunicada mediante SMS a la ciudadanía, ha generado confusión, malestar y desorganización en muchos equipos asistenciales y puede comprometer gravemente la calidad y la seguridad asistencial si no se acompaña de una planificación rigurosa y de una dotación adecuada de recursos.

Para garantizar una vacunación segura, ordenada y equitativa, el COIB propone mantener la cita previa como estándar organizativo, complementarla con franjas flexibles bien dimensionadas, y reforzar los apoyos para aquellos colectivos que realmente lo necesitan.

Borja Manzanares, presidente del COIB, advierte: «La vacunación es un proceso clínico que exige cribado previo, información y consentimiento, técnica segura, observación postvacunal y registro. Cuando se difunden mensajes de ‘ven cuando quieras’ sin planificación ni refuerzo de personal, se genera angustia entre profesionales y ciudadanía, se erosiona la seguridad de la persona atendida y se pone en riesgo la confianza en el sistema.»

Como novedad, el Departamento de Salud ha habilitado la vacunación sin cita en franjas amplias, con el objetivo declarado de «facilitar el acceso» y «mejorar coberturas». Desde una óptica enfermera, sin embargo, esta medida —comunicada de manera masiva y sin previsión suficiente— puede generar afluencias descontroladas, tensiones logísticas y una sobrecarga insostenible en CAPs ya planificados con agenda cerrada, afectando tanto a las vacunaciones como al resto de actividad asistencial del centro.

¿Por qué el «sin cita» puede desbordar el sistema si no se dimensiona correctamente?

“La vacunación sin cita es altamente vulnerable a la desorganización si no se dimensiona con rigor. Una afluencia imprevisible —aunque moderada— desordena flujos, alarga las esperas y genera situaciones de tensión y sensación de una mala planificación por parte del sistema. Esta presión también reduce de manera alarmante el tiempo clínico imprescindible para la anamnesis, la verificación de contraindicaciones, el consentimiento informado, la aplicación técnica segura y la observación postvacunal mínima de 15 minutos. Todo ello, vulnera los estándares de calidad asistencial y expone a las enfermeras a una tensión que puede afectar tanto a su seguridad como a la de la ciudadanía”, apuntan desde el colegio.

Además, puntualizan que “la trazabilidad también se ve afectada porque sin una planificación adecuada, se dificulta el ajuste de lotes y caducidades, el registro inmediato y el mantenimiento correcto de la cadena del frío, factores esenciales para garantizar la seguridad y la confianza en el proceso vacunal”.

Por ello, el COIB pide que se mantenga la cita previa como estándar organizativo, y que cualquier franja «puerta abierta» se habilite de manera acotada, planificada y con refuerzo específico de enfermeras y de otros profesionales. Sólo así se podrá absorber la demanda sin desbordar los equipos.

Además, el COIB reclama que se refuerce el acompañamiento desde los propios CAPs a las personas con barreras digitales, idiomáticas o de movilidad, y que se desplieguen alianzas de proximidad que permitan acercar el servicio, descongestionar la atención primaria y evitar desigualdades.

Todo ello debe ir acompañado de una planificación y logística sólidas, con previsión de turnos y espacios, designación de una persona referente de vacunas y una monitorización estricta de la cadena del frío, la trazabilidad de lotes y caducidades, y el registro inmediato. La improvisación no puede sustituir a la organización.