Regresar de las vacaciones siempre es complejo. La vuelta a la rutina, al trabajo y a las labores diarias siempre genera malestar e inapetencia. Estos síntomas producen lo que se conoce como síndrome postvacacional, por muchos confundido con una enfermedad. Este síndrome no es una enfermedad, pero sí representa un problema que afecta al 40% de la población y que es fácilmente evitable y prevenible.
«Se refiere a un conjunto de síntomas físicos y emocionales que aparecen al reincorporarse a la rutina diaria después de un período de descanso. Entre los síntomas más comunes se encuentran la sensación de fatiga o agotamiento, la irritabilidad y los cambios de humor, la dificultad para concentrarse, alteraciones en el sueño o falta de motivación o apatía. Estos síntomas suelen durar entre dos y tres días, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta tres semanas», explica Andrea Lombardero, enfermera especialista en Salud Mental en un nuevo vídeo divulgativo de la serie Cuídate con tu Enfermera de Canal Enfermero.
¿A quién puede afectar más?
Tal y como indica esta especialista, las mujeres parecen ser más susceptibles a este síndrome. «La evidencia científica indica que un 65% de los trabajadores afectados eran mujeres, atribuible a la mayor presión en su entorno familiar y laboral. Los trabajadores de entre 25 y 44 años presentan una mayor incidencia de problemas de salud mental relacionados con el trabajo, incluyendo el síndrome postvacacional», sigue.
Este malestar es prevenible y tan solo hay que seguir unos consejos básicos para evitar caer en él, como volver antes de tus vacaciones, comenzar la rutina de forma gradual, descansar y planificar ciertas recompensas. «Es importante tener al menos un día para prepararte a “tu nueva rutina” y no aterrizar de golpe. Lo típico de poner lavadoras, acostarse pronto… No quieras retomar todos tus hábitos rutinarios de golpe. Empieza poco a poco. Por otro lado, el sueño es uno de los síntomas más característicos, así que cuida este hábito por encima de todo y evita siestas para favorecer el descanso nocturno. Y, por último, planifica ciertas recompensas para que esta vuelta a la rutina sea algo más llevadera, por ejemplo, una quedada con tus amigos del trabajo al salir o un plan de disfrute el fin de semana», concluye la especialista en Salud Mental.