Durante años, el suicidio ha sido un tema tabú. Muchas personas han sufrido en silencio por miedo a ser juzgadas. Hoy sabemos que hablar del suicidio de forma abierta y responsable ayuda a prevenirlo. Coincidiendo con el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Carlos Aguilera, enfermero especialista en Salud Mental cuenta, de forma sencilla, cómo entre todos podemos ayudar a prevenir el suicidio y por qué es tan importante cambiar la forma que tenemos de abordar este problema de salud.
«La investigación nos dice que prevenir el suicidio es posible y que hay herramientas que funcionan muy bien cuando se aplican de manera coordinada. Gracias a la ciencia hoy sabemos que sentirse acompañado, querido y parte de un grupo mejora este problema de salud mental», explica este especialista en un vídeo divulgativo de Canal Enfemero.
La prevención no es una acción aislada, sino algo que, tal y como indica este especialista, se construye entre familias, escuelas, servicios de salud y la comunidad en general. «Las herramientas de prevención pasan por cuidar las condiciones de vida, porque cuando hay menos desigualdades, menos soledad y más apoyo, el riesgo disminuye. Evitar que las personas tengan a mano medios peligrosos, porque en momentos de crisis una pequeña barrera puede salvar una vida. También reducir el consumo de alcohol, que puede empeorar los impulsos. Ofrecer información clara y contrastada a la población, en colegios, vecindarios, medios de comunicación y redes sociales, sin sensacionalismo ni miedo, huyendo de los bulos y la desinformación, y crear redes de ayuda, educar en salud a personas clave de la comunidad y asegurar líneas de atención inmediatas para momentos críticos», sigue.
Recursos y herramientas de las especialistas en Salud Mental
Para ayudar a prevenir suicidios, es importante contar con los recursos y herramientas que te ofrecen las enfermeras especialistas en Salud Mental. Estas profesionales escuchan sin juicio, detectan señales tempranas, construyen planes de seguridad, trabajan en equipo y hacen un seguimiento y acompañamiento del paciente de principio a fin.
«A veces lo que más necesita una persona es simplemente contar lo que le pasa y sentir que alguien le entiende de verdad. Crear un espacio seguro donde poder hablar con libertad es esencial. Si detectamos cambios en el sueño, tristeza muy intensa, aislamiento o pensamientos intrusivos, debemos hablar con nuestra enfermera de referencia, quien sabrá identificarlo rápidamente y ayudarte a dar el siguiente paso. Por otra parte, es importante construir un Plan de Seguridad, que es una guía sencilla de qué hacer, a quién llamar y cómo protegerte cuando sientes que estás en riesgo. Es una herramienta muy eficaz y fácil de usar. Es clave mantener el contacto con los profesionales para tener siempre una mano y una voz cercana cuando más lo necesites. La colaboración entre profesionales es fundamental para ofrecer a la persona una red completa de apoyo y cuidados. En definitiva, la prevención del suicidio no es solo una cuestión clínica. Escuchar sin juzgar, ofrecer apoyo sincero, preguntar con cuidado y estar presente puede salvar vidas. Si estás pasando por un mal momento o si crees que alguien de tu entorno está en una situación similar, pregunta a tu enfermera«, concluye Aguilera.