Sobre el autor

2 Comentarios

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    EnfermeraPinchona

    Soy enfermera y NUNCA me han molestado lo más mínimo tanto las imágenes de enfermeras con cofia y falda como los disfraces, etc.

    Siempre los he visto como lo que son. Simples arquetipos clásicos de la profesión. Porque hubo una época en la que si llevábamos falda y cofia. Y nos sentíamos orgullosas de ello (esto refrendado por mis compañeras de más edad).

    Que hoy en día la vestimenta haya cambiado en pos de una mayor estandarización, higiene, etc no significa que perdamos nuestra dignidad porque se siga representando a la enfermera de una forma icónica en mayor o menor medida.

    Todo el mundo ha visitado alguna vez algún hospital moderno. Y sabe como vestimos en la actualidad, lo cual en una mente adulta y realmente madura no debe suponer problema alguno de identificación. Ya que yo no tengo tan poca personalidad de identificarme por ejemplo con un emoticono. Otras cuestiones son las confusiones que le provocan en el paciente. la estandarización excesiva del uniforme y esa falta de distinción entre profesionales. (No son raras las veces que me han confundido con una auxiliar y viceversa).

    En cuanto a los disfraces, especialmente si son para adultos, yo no le veo problema alguno. Nuestra profesión debido a sus características de servicio de atención y cuidado y dada la cercanía con las personas, siempre ha estado en el imaginario colectivo como algo «atractivo». A lo cual, sobretodo en cuestión de gustos personales no me opongo en absoluto.

    He estado de misiones y os puedo asegurar que en determinados lugares del mundo la gente le da muchísima más importancia a la supervivencia por enfermedades graves, que con respecto a cómo vistan las enfermeras que los antienden.

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  2. 1

    V. David

    Habiendo sido un éxito la eliminación de la cofia, sin embargo, la contrapartida posiblemente haya sido perder un signo de «distinción» (entiéndase no como una cuestión clasista, que ya históricamente hemos sufrido por parte de otros colectivos) si no que no ha sido sustituido por otro que nos identifique como colectivo; de esta forma se nos ha homogeneizando a tod@s en una amalgama de profesionales que atienden al paciente. No distinguiéndo, no ya solo los pacientes sino también los profesionales, en quién acudió, quien recibió al paciente, quién ha realizado actuaciones, comentarios… atribuyéndosenos de entrada casi cualquier cosa a «las enfermeras» cuando no ha sido así.
    Tras más de 20 años de ejercicio, al llegar a los hospitales (y en distintas comunidades autónomas), de entrada, no consigo distinguir saber si la persona que me está hablando es enfermer@, celador/a, auxiliar de enfermería,alumnado, médico, limpieza, … y de estar identificad@ es en un cartoncito pequeño que por pudor donde está situado decide uno no mirar. Igual deberíamos plantearnos como diferenciarnos todos los actores del mundo sanitario.

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