MIRIAM OLIVAS.- El síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) se sigue considerando uno de los mayores problemas de salud pública ya que supone un gran consumo de recursos para el Sistema Sanitario y es una de las mayores causas de mortalidad en unidad de cuidados intensivos (UCI). Este tipo de patología se describió por primera vez en el año 1967 y supone una disminución de la capacidad residual pulmonar. El pulmón se queda con un 20-40% de ventilación lo que produce etiologías como la neumonía y las patologías sépticas.

Para intentar avanzar hacia nuevas evidencias, Leire Igarzabal-Galdos y David Peña-Otero, enfermeros e investigadores, elaboraron un estudio basado en la revisión narrativa de artículos publicados en los últimos 5 años en distintas bases de datos. Se llevó acabo entre febrero y abril de 2020 con el objetivo de conocer los efectos que se consiguen en la función pulmonar mediante la posición de decúbito prono (DP) en pacientes con SDRA. Una práctica que requiere la implicación enfermera diaria y sobre la que no hay casi estudios que sirvan de guía para mejorar su uso y, por tanto, la seguridad del paciente.

“El decúbito prono era una técnica que se usaba en UCI en casos graves puntuales de patologías respiratorias, pero con la pandemia comenzó a ser un procedimiento de enfermería que debía realizarse casi a diario. Todos los profesionales de cuidados intensivos forman parte del proceso, pero los cuidados diarios que requiere el procedimiento recaen en el profesional de enfermería. Por ello, nos pareció importante profundizar en esos cuidados”, cuentan Peña-Otero e Igarzabal-Galdos.

Una problemática agravada por la pandemia

La pandemia agravó este problema. El síndrome de dificultad respiratoria aguda se ha convertido en la complicación más común y severa de los pacientes con COVID-19. Como consecuencia también ha habido un aumento de las terapias coadyuvantes como la de decúbito prono de forma diaria. Ante esta situación de crisis, La Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) propuso un plan de contingencia en el que se recomendaba la necesidad contratar a más profesionales para evitar la sobrecarga de trabajo, el estrés emocional y las largas bajas por enfermedad previstas. Además, también apuntaba la necesidad de contar con expertos en cuidados críticos y técnicas como el decúbito prono.

Resultados

Los resultados de la investigación muestran que el uso del decúbito prono es más beneficioso para pacientes con SDRA moderada y severa y durante periodos extensos (12-16 horas diarias) que en los casos leves. Mediante su uso se obtiene una mejor ventilación y reducción de la mortalidad a largo plazo.

Aunque, la utilización de esta técnica como tratamiento rutinario sigue creando controversia.  Como explican los autores de este estudio, es importante un buen entrenamiento para conseguir no perjudicar al paciente. “Si acaban precisando el decúbito prono, esto supone una mayor carga de trabajo, ya que el procedimiento debe llevarse a cabo con mucho cuidado y necesita un considerable número de profesionales entrenados a tal fin. Aunque para el paciente acabe favoreciendo el estado respiratorio, puede acarrear problemas derivados de la técnica, como lesiones por dependencia y el edema facial. El entrenamiento en el procedimiento es vital para aportar seguridad”.

El problema: falta de familiaridad con la técnica

Según las conclusiones del estudio, se ha demostrado que uno de los mayores impedimentos para usar el DP es la falta de conocimiento del procedimiento. En países como China, Estados Unidos o Gran Bretaña este es el principal motivo por el que su utilización es escasa. Por eso, todos los autores recogidos en el estudio recomiendan el uso de esta práctica, pero siempre con la familiarización y destreza técnica que requiere este proceso para asegurar la calidad del cuidado.

“En el decúbito prono la disciplina debe familiarizarse y aumentar el conocimiento sobre el procedimiento, para que, junto con un entrenamiento adecuado con el resto del equipo, las complicaciones tiendan a cero. No es una técnica simple y es preciso la coordinación de todo el equipo profesional para poder realizarla correctamente”, sentencian Peña-Otero y Igarzabal-Galdos.