El 6 de febrero de 2020 Pilar Moreno recibió una llamada del colegio de su hijo. Le avisaban de que le habían dado macarrones con pesto y que él decía que ya le picaba la lengua. Su hijo es alérgico a los frutos secos y, aunque el colegio disponía de un plan de actuación ante anafilaxia, por las razones que fueran en aquel momento se bloquearon y no supieron bien qué hacer.
Pilar Moreno es enfermera hace muchos años y está formada en atención al paciente crítico. Ese día salió inmediatamente del trabajo y llegó al colegio en 15 minutos. “Cuando llegué la estaban esperando en la puerta con su hijo. Nada más verme me dijo que le costaba respirar. Vivimos cerca del hospital así que lo llevé directamente, sufrió una anafilaxia grave y necesitó tratamiento”, explica Moreno. “Una vez superado todo, mi hijo dijo algo que nunca olvidará: ‘mamá, otra vez no corras tanto. ¿Y, si te hubiera pasado algo? ¿quién me habría curado?’. Y esa frase me quedó grabada”, añade.
Tanto es así, que creo HERIX, una pulsera que facilita la actuación ante una reacción alérgica grave cuando el menor está al cuidado de otras personas. “La idea era crear algo que los niños pudieran llevar siempre encima, pero que a la vez les resultara cómodo, agradable y bonito. Pensé que tenía que ser algo que realmente quisieran llevar y que formara parte de su día a día”, argumenta. “Mientras lo diseñaba, me lo imaginaba un poco como un escudo protector, como los superhéroes que llevan algo que les protege. Y pensé que una pulsera podía ser la herramienta más fácil y cómoda para que un niño la llevara siempre consigo”, prosigue.
De ahí viene el nombre HERIX. Her viene de héroe, I por su hijo que se llama Iker y la X es porque tenía 10 años cuando ocurrió aquel incidente.
Facilitar
Después de lo ocurrido, el colegio revisó y mejoró el protocolo de actuación ante los niños con alergias alimentarias. “Por mi parte, como enfermera, pensé que tenía que buscar alguna manera sencilla de ayudar a las personas que pudieran encontrarse en una situación así. Lo primero que se me ocurrió fue grabar un vídeo utilizando un autoinyector de adrenalina y una naranja para explicar de una manera muy sencilla cómo utilizarlo. Después envié ese vídeo por correo electrónico al colegio”, comenta.
Aquella fue la primera idea y después nació el primer diseño de HERIX, una pulsera de silicona hipoalergénica que permite identificar de forma visual los principales alérgenos del menor a través de clips de colores y un código QR que al escanearlo con cualquier teléfono móvil da acceso a un breve video locutado y subtitulado que explica cómo reconocer los síntomas de una anafilaxia y muestra cómo utilizar el autoinyector de adrenalina. No hace falta descargar ninguna aplicación ni registrarse.

El diseño inicial ha evolucionado hasta llegar al actual, “porque durante todo este tiempo he ido mejorándolo. Pero la esencia del proyecto siempre ha sido la misma: una pulsera que acompañara al niño en su día a día, con un código QR que permitiera acceder rápidamente a un vídeo informativo y con iconos visuales que ayudaran a identificar sus alergias”, asegura.
Clips alérgenos
Debido a que el proyecto está todavía en sus inicios, esta enfermera decidió acotar los clips identificativos a los alérgenos más habituales en menores de 12 años. Actualmente están disponibles los correspondientes a proteína de la leche, huevo, crustáceos, pescado, cacahuete y frutos secos.
Además, existe un icono generalista denominado “Alergia”, pensado para aquellos niños que tienen otro tipo de alergia no incluida entre las anteriores, de manera que también puedan llevar una identificación visible. “Mi intención es que, en un futuro no muy lejano, podamos avanzar hacia una mayor personalización de los iconos. Soy consciente de que es inviable crear un icono diferente para cada uno de los alérgenos que existen, por lo que estamos estudiando cómo poder ofrecer una solución que permita adaptar la identificación a las necesidades de cada niño”, argumenta.
Es un proyecto que todavía está creciendo y “que quiero seguir mejorando poco a poco, escuchando las necesidades de las familias y de los profesionales que trabajan con niños con alergias alimentarias”, aclara.
HERIX se puede adquirir en cualquier farmacia de España con un precio aproximado de entre 15 y 18 euros.
Reconocimientos
El proyecto se presentó como comunicación científica en el Congreso de SEICAP (Sitges, mayo 2026) y en el Congreso Nacional de Enfermería Escolar (Castellón, Junio 2026). Ha sido reconocido con el Premio de Internet 2026 (Emprendimiento e Investigación en Salud), el Premio Cámara de Terrassa 2026 (Mejor Iniciativa Emprendedora) y quedó finalista en los Premios Somos Digital 2026.
“Estos premios son, por un lado, un reconocimiento a todo el trabajo, esfuerzo y horas que hay detrás de HERIX. Cuando empiezas un proyecto muchas veces no ves el final de tunel y no sabes hasta dónde puede llegar. Que profesionales y entidades reconozcan el proyecto significa que todo ese esfuerzo tiene un sentido y que el mensaje está llegando”, asegura Moreno. “Y, personalmente, también lo vivo como un reconocimiento a mi trayectoria profesional, a todo lo que he aprendido como enfermera y a esa inquietud que siempre he tenido por buscar nuevas formas de mejorar las cosas”, añade.
Carencias en educación
Esta enfermera cree que una de las principales carencias en la educación y preparación de familias, colegios, comedores o monitores es, sobre todo, que se sientan respaldados y seguros a la hora de actuar.
“Ante una anafilaxia, muchas veces existe miedo e inseguridad. Miedo a equivocarse, a administrar una adrenalina cuando quizá no era necesaria o a que después alguien les cuestione por haber actuado. Creo que es fundamental que sepan que, ante una situación de sospecha de anafilaxia, actuar y administrar la adrenalina no debe ser motivo de crítica, sino una actuación que debe estar respaldada por las instituciones y por los profesionales sanitarios”, comenta Moreno.
Además, “considero que debería existir mucha más formación sobre las alergias alimentarias. No solo sobre cómo actuar ante una anafilaxia, sino también sobre cómo prevenirla, cómo identificar los riesgos y, sobre todo, entender la importancia que tiene esta problemática en el día a día de muchos niños y sus familias”, explica.
Moreno cree que la formación en alergias alimentarias y anafilaxia debería formar parte de los requisitos de preparación de todas las personas que trabajan habitualmente con niños con alergias, independientemente de que sean profesores, monitores, personal de comedor o cuidadores.
Enfermeras escolares
En estos casos las enfermeras escolares son una pieza clave en la comunidad educativa, especialmente en situaciones relacionadas con la salud y la seguridad de los alumnos. “Para mí, es el nexo de unión entre el niño, la familia, el centro educativo y los profesionales sanitarios. Puede ayudar no solo en la atención ante una situación de emergencia, sino también en la prevención, la formación y la educación para la salud de toda la comunidad educativa”, argumenta la Moreno.
“Además, su presencia permitiría que la gestión de situaciones como las alergias alimentarias no dependiera únicamente de la buena voluntad o de los conocimientos puntuales de cada profesional, sino que existiera una figura de referencia que pudiera coordinar, formar y acompañar al centro y a las familias”, finaliza.