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2 Comentarios

  1. 2

    SUSANA ABAJO LLAMA

    Escribiré mi comentario expresando mi opinión y contestando a alguna cuestión que plantea Mª José García en su exposición.
    Desde mi condición de Matrona y de mujer, estoy muy satisfecha de que «al fin», existan profesionales y organismos, con la responsabilidad de defender las competencias profesionales, que se hayan pronunciado de forma contundente respecto a esta situación.
    Es más, creo que esta situación de claro intrusismo profesional, inadecuado, violento para las mujeres, tenía que haberse abordado hace años. Yo, en la medida que me ha correspondido, siempre lo he hecho.
    Mi primera pregunta sería ..pero ¿ «QUÉ ES UNA DOULA» ?, en nuestro contexto, en nuestro país, no existe ninguna profesión sanitaria que acredite esta titulación. La existencia en otros países, no significa que sea considerada necesaria una figura «inexistente», incompetente y mucho menos con fines lucrativos. Los sistemas sanitarios y formativos no están unificados internacionalmente; nuestro país cuenta con un sistema y unos profesionales sanitarios, envidiables a la vista de otros países .
    Los consejos basados en la evidencia científica, deben darlos los profesionales aptos para ello. Los consejos y recomendaciones, dados por organismos reconocidos, los resultados de estudios clínicos, de ensayos…también pueden ser debatidos y contrastados. Todas las personas que realizan investigación saben que no siempre dos más dos son cuatro, cuando tratamos con personas.
    Pero para esto, también hay que tener formación y criterio, es lo necesario para ser crítico.
    Para ello existen las sociedades científicas, los colegios y las asociaciones profesionales; es a quien corresponde. Así, las prácticas de atención al proceso del nacimiento, se han ido modificando, procurando la desmedicalización si no es necesaria. El resultado de este proceso, tiene que procurar el nacimiento de un recién nacido sano y una madre sana; procurar su bienestar físico, psíquico y social. Esto, una enfermera, una matrona, un médico ; lo valora y lo prioriza, desde el conocimiento científico y con su experiencia profesional.
    Me resulta difícil de entender, como pueden existir profesionales sanitarios, que apoyen, alienten y permitan, que las mujeres, las mismas mujeres que yo atiendo, caigan en ciertas confusiones con la repercusión que esto puede tener.
    Que las»doulas» se entrometen y practican intrusismo, lo confirmo; que existen profesionales y organismos que lo permiten también; desde aquí, mi más absoluta crítica.
    Esta es la más clara violencia contra las mujeres, ¿ en qué otro sector de la sociedad o profesión se permite una situación similar? ¿En qué otro sector se realiza o permite negocio desde la incompetencia y el intrusismo? ¿ Existen otras especialidades sanitarias con este problema? ¿Esto no es una situación de violencia y menosprecio para las mujeres?

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  2. 1

    María José García

    Desde mi condición de Enfermera en activo y de Doula que no ejerce, me gustaría comentar varias cosas. La primera es que he sentido verdadera vergüenza al leer el informe que ha elaborado el Consejo General de Enfermería sobre las Doulas. Un informe mal redactado, carente de todo rigor científico y sin una sola referencia bibliográfica a la evidencia científica ¿Saben que hay revisiones bibliográficas de la COCHRANE http://www.cochrane.org/CD003766/PREG_continuous-support-for-women-during-childbirth que recomiendan la presencia de las Doulas? ¿Saben qué es lo que recomienda la guía NICE? ¿Saben qué en mucho países de Europa y de fuera de Europa las Doulas son figuras habituales en los partos junto a las comadronas y que están financiadas por la Seguridad social? ¿Sabían todo esto? Porque lo de doulas caníbales y todo eso ha sido divertido, tengo que reconocerlo, pero anecdótico y poco serio en un informe que presuntamente tenía que ser riguroso científicamente hablando.
    También les animo a que si alguna vez, ven algún caso asilado de doula extralimitándose en sus funciones (que no son más que las de acompañar e informa de manera objetiva y basada en la evidencia científica a la mujer y a su familia) lo denuncien a las autoridades competentes.
    También me gustaría decir que no creo que quepa ninguna duda que la persona de referencia en la salud sexual y reproductiva de la mujer ES LAS MATRONA.
    Pero como enfermera, me pregunto con todos mis respetos por la profesión, si verdaderamente el mayor problema de las matronas son las doulas y si realmente no tienen otros frentes abiertos por los que luchar, mucho más importante y graves que este, que en definitiva no dejan de ser casos aislados (aunque vendan mucho en la prensa afín y en los noticiarios sensacionalistas, como bien han hecho ustedes con el informe que han publicado) Que dicho sea de paso ha servido para visibilizar más el papel de las Doulas y hacer que ahora haya más mujeres que decidan como quieren que sean sus partos. ¡No saben como han crecido las demandas de doulas durante estos días!
    Compañeras ¿ Porqué no se reivindica un cambio en los protocolos de los partos hospitalarios obsoletos? ¿Porqué no se hace nada por disminuir la obscena cifra de 50.000 cesáreas/año? ¿Porqué las matronas no son las profesionales mejor formadas en lactancia? ¿Porqué no se protege a la mujer en los embarazos y en los partos para evitar la violencia obstétrica que tan frecuentemente sufrimos ? ¿Porqué no se reivindica, como pieza clave, que la obstetricia y la neonatología sigan las recomendaciones basadas en la evidencia científica y no en técnicas y recomendaciones de décadas anteriores? De todo esto sí que hay evidencia, datos y números y siento recordaros que son malos, muy malos. ¿De verdad que son las doulas la máxima expresión del pisoteo sistemático de las competencias de las matronas? Humildemente, creo que no. ¿Y de todo esto qué dice el Consejo General de Enfermería? NADA. Mientras tanto yo seguiré apoyando a las matronas profesionales y valientes que intentan cambiar esta situación, porque sé que con ellas de la mano conseguiremos el cambio que venimos pidiendo a gritos las mujeres.

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